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PLAY LOVE

 

Miguel Ángel Martín

 

Rey Lear, 2008

   

Texto: Ángel Muñoz

 

“La grandeza de un ser humano se mide por la cantidad de verdad que es capaz de soportar”. Esta cita de Nietzsche, nada menos, sirve de apertura a la última historia del genial Miguel Ángel Martín, Playlove (donde las calles no tienen nombre), y desde luego es un acierto introductor a la temática que se desarrolla a lo largo de las poco más de 200 páginas que abarca esta joya.

 

Poco más se puede decir de Miguel Ángel Martín (León, 1960) de lo que ya se ha dicho. Uno de los más influyentes, galardonados, reconocidos y prolíficos autores nacionales. Uno de los Grandes como diría Firmin. Obras como Brian the Brain, Anal Core, Snuff 2000 o Psychopathia Sexualis han marcado hitos en una carrera en la que además del cómic nuestro autor ha tocado todas las ramas de la cultura underground, portadas de discos, diseño gráfico, cortos… Su dibujo es inconfundible, así como su temática. Con su trazo aséptico, limpio y futurista desgrana historias de una violencia silenciosa, de una deshumanización fría y calculada, de sexo duro, bizarro, humillante y retorcido. Sus personajes son desviaciones, monstruos a través de los cuales podemos ver reflejadas las más oscuras pasiones. Miguel Ángel Martín asusta y engancha en cada historia. Asusta porque nos da una hostia de realidad en cada viñeta, solo hay que desviar la mirada un tanto a la oscuridad que rodea el camino para descubrir esas pulsiones dentro de muchos de nosotros  y de los que nos rodean. A través de sus personajes aberrantes y enfermos retrata de manera mordaz e irónica el mundo y la sociedad actual que disfrazada de buenas formas y de promociones de color de rosa esconde el monstruo más voraz y cruel que haya.

 

“La infidelidad es una maldición” con estas palabras comienza el magnífico prólogo de Hernán Migoya en el que diserta acerca de los machos alfa y los machos amaestrados, las clases de hombres y cómo y cuáles convienen y gustan a las mujeres. Y precisamente es un macho alfa, un auténtico depredador el monstruo de Playlove, Dani. Porque esa es la novedad de este libro, no hay violencia, no hay torturas y sometimientos, humillaciones y sexo oscuro. Pero sí hay una víctima principal, Ari nuestra protagonista, unas víctimas colaterales, todas las mujeres que la rodean, y un verdugo, Dani. En este caso el depredador se centra en los sentimientos, en enamorar y jugar con las mujeres como si fueran despojos de una presa recién abatida. Miente, seduce, engancha y juega con ellas. De hecho no hay otro objetivo en su vida. Es un auténtico asesino en serie, las colecciona, las fotografía, inventa una vida para cada una de ellas, procura no cometer errores… las destroza sentimentalmente y las almacena. No desvelaremos el sorprendente final, casi todos los depredadores terminan abatidos.

 

Miguel Ángel Martín nos engancha con este cómic salpicado de su característico humor negro y su ácida crítica social en el que desarrolla toda una trama casi de película de terror trasladada  el terreno de los juegos amorosos, perfectamente adaptada a su dibujo frío y aséptico y a sus guiños futuristas, y la culmina con un final redondo y completamente inquietante.

 

La última entrega de un genio, uno de mis imprescindibles para este año que comienza.

 

 

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