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Texto: Alberto
Rodríguez

Corrían los años 90. El escenario de
los comics en las tiendas especializadas, estaba acaparado
principalmente por los superhéroes ‘made in USA’: DC,
MARVEL e IMAGE, entre las más importantes. Seguían
contando una vez más las aventuras de sus iconos editoriales, pero
con una estética más moderna, de grandes dibujos a toda página y
pequeños bocadillos, en los que apenas había sitio para transmitir
mensajes complejos.
DC había creado una línea editorial
para adultos, llamada VERTIGO, cuya directriz era contar
historias sin censura. En estas nuevas series, se podía hablar de
todo, con la pureza y naturalidad prohibida en las ediciones
juveniles. La apuesta acertada de esta editorial, era que: los
comics no eran solo para niños. Los sentimientos ya no eran blancos
u oscuros, sino que se podían apreciar toda una gama de colores,
antes inexistentes.
En el cuadro gris del panorama
editorial descrito, se empezaron a ver los colores de las aventuras
de VERTIGO: Sandman, La Cosa Del Pantano,
Hellblazer (inspiración de la película Constantine) y la
gran serie de Predicador.
En Predicador, se narra la
historia de un cura que tiene la “Palabra de Dios”, literalmente, al
entrar en su interior un ente celestial. Esto de la “Palabra de
Dios” tiene su guasa, porque consiste en que, cuando el protagonista
utiliza su don diciéndote
que hagas algo, inevitablemente lo tienes
que hacer. Es decir que,
si te dice “Trágate el culebrón de Pasión
de Gavilanes”,
inmediatamente, sin rechistar, te gastarás los euros
comprándote la colección completa de este petardo infumable, y a
continuación, empezarás a morderla, masticarla y e ingerirla con
caja y todo. Sí amigos, así es nuestro compañero Jesse Custer.
Por si no fuera poco, el mencionado
ente sin conciencia que habita en el interior de Jesse, le hace
conocer una noticia terrible: Dios nos ha abandonado. Esta
información no sienta nada bien al reverendo Custer, el cual,
crecido por su nuevo poder, decide recorrerse medio mundo para
encontrar a Dios y pedirle explicaciones por su actitud negligente.
En su misión, le acompañará su antigua novia asesina Tulip y un
vampiro macarra, llamado Cassidy.
Durante los 66 números que componen la
colección (sí, tiene final, cosa que me encanta), conoceremos lo
explosivo que puede llegar a ser la relación entre los tres
personajes centrales.
Tampoco tiene ningún desperdicio el
elenco de secundarios y enemigos de la colección, todos ellos
dotados de una personalidad muy acentuada y gran carisma.
Ambientado principalmente en la zona
sur de Estados Unidos, se bromea con los tópicos de la América
profunda, mostrando sin censura, cuantas burradas visuales e
ideológicas hagan falta, para justificar las acciones de Jesse.

Los culpables de las andanzas de
Predicador son:
• Steve Dillon. Mediante sus lápices,
nos hace descubrir cómo es el mundo del reverendo Jesse Custer.
• Garth Ennis. Padre del magnífico
argumento de esta serie y de lo mejor en cuanto a diálogos que he
visto en los últimos tiempos.
Como podéis ver, este cómic no puede
dejar indiferente a nadie: amado u odiado por quienes han osado
entrar en sus páginas.
Actualmente está siendo reeditado por
Planeta Agostini, tras adquirir los derechos a la editorial
Norma.
Adiós a las capas, mallas y
“farda-paquetes”. Un nuevo héroe llegó a la ciudad. Lleva
alzacuellos, vaqueros y no es Pajares en “Ay Señor, Señor”. Está muy
cabreado. Quiere encontrar a Dios, para darle una soberana patada en
su culo celestial. Se trata de Predicador. |