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RÉQUIEM POR LA JUSTICIA

 

Guión: James Robinson

Dibujo: Mauro Cascioli

 

DC Comics, 2010

 

   

Texto: Tomás Sendarrubias

 

En el relanzamiento de colecciones de DC que tuvo lugar tras Crisis Infinita hace ya varios años, curiosamente la que debía haber sido una colección enseña de la casa, aquella en la que se reúnen sus héroes más grandes, fue una de las que a largo plazo salieron peor paradas. La Liga de la Justicia de América (conocida normalmente por las siglas JLA) quedó en primer lugar en manos del novelista Brad Meltzer (conocido en el mundo del noveno arte por haber escrito Crisis de Identidad, la saga que removió los propios cimientos del Universo DC) y el dibujante brasileño Ed Benes, en una etapa llena de controversias que concluyó con el aterrizaje en la colección del guionista Dwayne McDuffie, llegado de Marvel, donde había llevado a cabo una de las etapas más... pasables de Los Cuatro Fantásticos, lo que no auguraba un futuro muy luminoso para la JLA. Y así fue, quizá por defecto del propio guionista, quizá porque la presión del editor jefe de DC pata incluir a la JLA en un crossover tras otro, pero la etapa de McDuffie se fue hundiendo poco a poco, hasta que tras una discusión con el editor jefe, el guionista abandonó la serie.

 

El elegido para renovar la JLA sería el inglés James Robinson, viejo conocido de los lectores de DC y Marvel, y lo haría redefiniendo el estatus de la propia JLA en una serie de siete números publicada en España este mes por Planeta en un tomo unitario con el nombre de Réquiem por la Justicia. Robinson deconstruye el propio concepto de la Liga de la Justicia, en crisis interna tras los acontecimientos de Crisis Final, y utiliza al Green Lantern clásico, Hal Jordan, y a Green Arrow para reunir un nuevo grupo de héroes para hacer frente a un villano de segunda que salta en Réquiem a la palestra de los principales, Prometeo, creado por el genial Grant Morrison en su etapa al frente de la JLA.

 

Robinson reúne un improbable grupo de héroe (incluyendo uno de los más bizarros de los últimos tiempos, con el memorable nombre de… Congorilla…) y los hace evolucionar en una compleja trama que se va desvelando ante nosotros como una cebolla, capa tras capa, guiándonos de forma casi imperceptible a una historia con un final de los más crueles y sorprendentes que ha dado el mundo del cómic de superhéroes, lo que convierte JLA: Réquiem por la Justicia en una obra madura, adulta, de esas en las que Robinson parece ser especialista.

 

A los lápices, nos encontramos con el italiano Mauro Cascioli, que más que dibujar, pinta, recordando esas grandes obras pintadas por Alex Ross (Justicia, Kingdom Come…) o Gabriel dell´Otto (Secret War). Aunque en algunos momentos el trazo de Cascioli es demasiado estático (el precio a pagar por la mayoría de los pintores de este tipo), le otorga a la obra una sobriedad y un peso estético que, personalmente, creo que favorece el desarrollo de una historia de esta sobriedad.

 

Un buen cómic, sin duda, tanto de un modo unitario a como prólogo de la nueva etapa de JLA (que continuará en manos de Robinson y de un dibujante mucho más “comiquero” que Cascioli, Mark Bagley), y aunque ha despertado opiniones encontradas, desde luego que merece la pena leer, aunque sea para formarse una personal.

 

 

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