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Texto: Tomás
Sendarrubias
Que la etapa de Joss Wheddon y John Cassaday al frente de
Astonishing X-Men estuvo llena de éxitos creativos y de
ventas es algo que a día de hoy ha quedado completamente demostrado;
en el segundo campo por la permanencia de una colección que en un
principio estaba programada sólo para 12 números, y que a día de
hoy, aunque con otros autores al frente se ha convertido en una
serie abierta. Y el primero, por la repercusión que las situaciones
y elementos aparecidos en esos números han tenido en el resto del
Universo Marvel. Y buen ejemplo de esto es la aparición de esta
miniserie de cinco números, publicados por Panini en tomo bajo el
titulo de Astonishing X-Men: SWORD.
En estas páginas, el guionista Kieron Gillen retoma uno de
los conceptos más interesantes que brotaron de la mente de Joss
Wheddon, SWORD (acrónimo de Sentient World Observation
and Response Department), el brazo de la organización de defensa
SHIELD dedicado a la observación, la vigilancia y el control de las
criaturas extraterrestres que se encuentran en la Tierra (sí, algo
parecido a la versión comiquera de los
Hombres de Negro), dirigido
por la más que peculiar Abigail Brand, una mujer malhablada y de
pelo verde capaz de cantarle las cuarenta al propio Nick Furia si
fuera necesario. Y como todas las colecciones Marvel que hoy se
encuentran en las librerías, en SWORD podemos ver como ha
afectado el llamado “Reinado Oscuro”, y es que ahora, con SHIELD
anulada y Norman Osborn al frente de la totalitaria HAMMER, Brand
debe compartir el liderazgo de la agencia de vigilancia
extraterrestre con uno de los personajes con más solera de Marvel,
el agente Henry Peter Gyrich, viejo conocido de los seguidores tanto
de los Vengadores como de las colecciones de la franquicia mutante.
Con este tema
como punto de partida, y utilizando de forma magistral a los
personajes que maneja (Brand, el propio Gyrich, o un invitado de
lujo que comparte protagonismo con Abigail, la propia Bestia de X-Men),
Gillen nos cuenta la historia de algo parecido a un golpe de estado
en el seno de SWORD al mismo tiempo que nos narra qué ocurre en el
día a día de esta peculiar agencia y como reaccionan a las amenazas
procedentes del espacio exterior, todo con una carga humorística de
gran calibre respaldada por los lápices y el estilo caricaturesco de
Steven Sanders. A través de unos extraterrestres genialmente
caracterizados, de un ritmo narrativo trepidante y de giros
argumentales de lo más inesperados, Gillen y Sanders nos demuestran
en este tomo que aunque es inútil gritar en el espacio, desde luego
hay espacio para las risas.
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