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Texto: Tomás
Sendarrubias
La sección de comics de Panini publicará en Diciembre el
último número de los seis que forman la tercera de las series
limitadas ambientadas en el más famoso de los universos creados por
Stephen King, el fastuoso mundo de “La Torre Oscura”. Esta obra
monumental de siete volúmenes escritos a lo largo de casi veinte
años y que es probablemente la obra cumbre del prolífico autor, tuvo
su primera adaptación a los comics hace ya un par de años, en la ya
mítica La Torre Oscura: El Nacimiento del Pistolero, que
basándose en el cuarta novela del ciclo, “Mago y Cristal”, narraba
cómo el protagonista de La Torre Oscura se convierte en un
Pistolero.
Sería imposible aquí explicar el trasfondo de La Torre
Oscura, y de hecho, el universo creado por King es tan amplio que la
argumentista de los comics, Robin Furth, ha podido escribir una
enciclopedia en dos volúmenes sobre el
Reino Medio llamada “The Dark
Tower: A Concordance” (aún sin publicar en España). A grandes
rasgos, el mundo en el que transcurren las aventuras del pistolero
parece ser una especie de futuro apocalíptico bastante parecido
a lo
que sería el Lejano Oeste, pero con cierto toque medieval en la
sociedad, donde el equivalente a los caballeros serían los propios
Pistoleros. De hecho, el protagonista (tanto de las siete novelas
como de las tres series limitadas publicadas hasta el momento en
formato cómic), Roland Deschain, es el descendiente del Rey Arthur
Eld (el mítico Rey Arturo), y sus pistolas reciben el nombre de
Excalibur.

El mundo que Robin Furth y Peter David llevan a viñetas es
un mundo oscuro, sombrío, en el que los Pistoleros representan una
muy mínima esperanza, lleno de tradiciones arcaicas y que poco a
poco parece ir derrumbándose hacia el mal, representado por el
arácnido Rey Carmesí y su lugarteniente, el revolucionario John
Farson, también conocido por el inquietante nombre de “El Hombre
Bueno”. Si en La Torre Oscura: El Nacimiento del Pistolero
veíamos como Roland se convertía en un pistolero y como era enviado
por su padre a la población de Hambry para evitar su caída (la de
Roland y la de la propia Hambry) en manos del Hombre Bueno; y en
La Torre Oscura: El Largo Camino a Casa asistíamos a la
accidentada vuelta a casa de Roland junto a su ka-tet, sus
amigos Cuthbert y Alain; en La Torre Oscura: Traición vemos
como ni siquiera en Gilead, el hogar de los Pistoleros, estos se
encuentran a salvo de las manos del Rey Carmesí y las maquinaciones
de Farson. Roland aún se encuentra bajo la maligna influencia del
objeto mágico conocido como “Pomelo de Maerlyn” después de caer
accidentalmente bajo su influencia en la serie limitada anterior;
Cuthbert y Alain tienen que hacer frente a las envidias del resto de
los aspirantes a Pistoleros; el propio orden establecido pie estos
se tambalea cuando una mujer decide convertirse en Pistolera… y
mientras tanto, la traición se va infiltrando en el entorno de los
únicos hombres que mantienen el orden en (palabras literales de los
autores) un mundo que se ha movido.

Al formar parte de una misma historia, con el mismo equipo
creativo desde el principio, Traición no es una lectura que
afrontar de forma independiente, pero las tres series ya publicadas
son una lectura bastante recomendable, tanto para los fans de La
Torre Oscura como para los que no hayan recorrido nunca el Reino
Medio (como yo cuando leí por primera vez El Nacimiento del
Pistolero). Los argumentos de Robin Furth, “novata” en el mundo
del cómic, quedan perfectamente completados por los geniales
diálogos y la narración del maestro Peter David (Hulk, Supergirl,
X-Factor, Friendly Neighborhood Spiderman y varias novelas de
Star Trek), creando una trama completa por sí misma, completada
además por interesantes artículos obra de la propia Furth que
amplían determinados detalles sobre el Mundo Medio, su geografía, su
historia y sus costumbres.
Además, para este proyecto, Marvel no dudó en destinar a
dos puntas de lanza a nivel gráfico. El dibujo corre de la cuenta
del ganador de un Eisner Jae Lee (Hellshock, Batman: Jekyll y
Hyde, Inhumanos…), un artista ideal para una historia de estas
características, y probablemente el dibujante que a día de hoy mejor
uso hace de las sombras. “Impactante como un tiro en la frente” ha
sido probablemente la mejor definición que se ha dado de su trabajo.
Pero además, los lápices de Lee han sido coloreados por el francés
Richard Isanove, uno de los pioneros del coloreado digital, que
además se encarga de las ilustraciones de los artículos con que
Robin Furth completa cada número de la serie. La calidad del trabajo
conjunto de estos dos artistas salta a la vista.
Una obra para disfrutar despacio, imprescindible para los
seguidores de La Torre Oscura, y una forma de que los que no lo son,
se conviertan.
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