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Texto: Tomás
Sendarrubias
Hace ya diez años que la Casa de las Ideas, tratando de
aprovechar el tirón generado por las primeras entregas de Spiderman,
X-Men, etc; decidió crear una “rama secundaria” en la que utilizar
sus personajes, lo que se terminaría conociendo como Universo
Ultimate. El objetivo era que los nuevos fans que se vieran atraídos
a los cómics a través del cine, no tuvieran que enfrentarse al
bagaje de varias décadas de continuidad e historias, pudiendo
acercarse a los personajes clásicos de Marvel desde un punto de
vista diferente y adaptado al nuevo siglo. Brian Michael Bendis,
Mark Bagley, Mark Millar, Adam Kubert y Bryan Hitch fueron los
encargados de crear estas adaptaciones, siendo probablemente el
Ultimate Spiderman de Bendis y Los Ultimates de Millar y
Hitch las colecciones que más hondo han calado entre los aficionados
al cómic que se iniciaron en la línea Ultimate.
En este mes de Octubre, Panini edita en España en un único
tomo la historia que ha servido en Marvel para poner colofón a estos
diez años de historia, y que recibió el apropiado nombre de
Ultimatum. Ultimatum es la historia definitiva de la línea
Ultimate que, ya con diez años a sus espaldas, había perdido ese
atractivo de sencillez que tenía al principio, y que desde que sus
creadores pasaron a trabajar en el Universo Marvel “tradicional”
había dejado de ser la “caja de experimentos”, el lugar donde todo
podía pasar, ya que ahora, el Universo Marvel es el lugar donde todo
puede pasar (y si no, echadle un ojo a lo que se nos viene encima
con Reinado Oscuro). Y para poner fin al Universo Ultimate,
Marvel decidió confiar en uno de sus actuales “niños mimados”, Jeph
Loeb, autor de trabajos controvertidos pero siempre líder en ventas,
y guionista de las primeras temporadas de la serie televisiva
Héroes.
Ultimatum
arranca
directamente de las páginas del tercer volumen de Los Ultimates,
que tras sus exitosos dos primeros volúmenes en manos de Mark Millar
y Bryan Hitch, cayeron en las manos de Loeb y Madureira, en lo que
ha sido, sin duda, el peor volumen de esta colección… y a lo largo
de todo Ultimatum, Loeb se encuentra tan desafortunado en la
narración como lo estuvo antes en los preludios a esta. La premisa
es básica y sencilla: Magneto, furioso por la muerte de sus hijos
(lo que ocurre en Ultimates vol 3), decide vengarse del
planeta entero, provocando una inversión de los polos magnéticos que
crea una enorme cantidad de desastres naturales (el principal de los
cuales es un tsunami que arrasa Nueva York), al tiempo que envía a
su Hermandad de Mutantes Diabólicos a acabar con los Ultimates, los
X-Men y todo el que se ponga por delante. Partiendo de esa premisa,
Ultimatum se convierte en una historia donde el absurdo se
continúa con lo abominable hasta que todo se reduce a una lista
sorprendentemente alta de muertes sin sentido, ya que parece ser que
Loeb ha entendido que “acabar” con el Universo Ultimate significa
acabar con sus protagonistas.
La lista de personajes desubicados que corren como pollos
sin cabeza (en algunos casos literalmente) por las páginas de
Ultimatum, la escasa caracterización de estos, y fallos de
continuidad con el propio Universo Ultimate (a lo mejor me equivoco…
pero, ¿no se suponía que Magneto no podía afectar el adamantium?)
son las marcas que Loeb ha imprimido a esta “gran obra”, muy lejos
de sus grandes éxitos como guionista en las páginas de DC, en su
mayor parte junto al dibujante Tim Sale (Batman: El Largo
Halloween, Catwoman: Si vas a Roma…), y más cerca de lo que
parece ser la obra magna del absurdo hoy en día, su Hulk.
En el terreno gráfico, Loeb se ha apoyado en el
hiperrealista David Finch, ya conocido por sus trabajos en
Ultimate X-Men, Vengadores: Desunidos, Los Nuevos Vengadores,
Caballero Luna o las portadas de World War Hulk y
Complejo de Mesías. Finch, aunque por supuesto no guste a todo
el mundo, es un dibujante bastante competente, aunque lento, y es
obvio que sin sus lápices, Ultimatum sería aún peor, aunque
hay que reconocer que su estilo realista hace que algunas viñetas de
la cruda historia de Loeb sean realmente desagradables (la viñeta
compartida por Mole y la Avispa es para tirar el cómic por una
ventana).
En fin, una de esas obras a las que nos comienza a
acostumbrar Loeb, simplona y solo para los más acérrimos
completistas del Universo Ultimate… que por cierto, pese a todo lo
que ocurre aquí, parece que no acaba del todo. A ver qué nos trae el
futuro.
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