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ULTIMATUM

 

Guión: Jeph Loeb

Dibujo: David Finch

 

Marvel, 2008

 

   

Texto: Tomás Sendarrubias

 

Hace ya diez años que la Casa de las Ideas, tratando de aprovechar el tirón generado por las primeras entregas de Spiderman, X-Men, etc; decidió crear una “rama secundaria” en la que utilizar sus personajes, lo que se terminaría conociendo como Universo Ultimate. El objetivo era que los nuevos fans que se vieran atraídos a los cómics a través del cine, no tuvieran que enfrentarse al bagaje de varias décadas de continuidad e historias, pudiendo acercarse a los personajes clásicos de Marvel desde un punto de vista diferente y adaptado al nuevo siglo. Brian Michael Bendis, Mark Bagley, Mark Millar, Adam Kubert y Bryan Hitch fueron los encargados de crear estas adaptaciones, siendo probablemente el Ultimate Spiderman de Bendis y Los Ultimates de Millar y Hitch las colecciones que más hondo han calado entre los aficionados al cómic que se iniciaron en la línea Ultimate.

 

En este mes de Octubre, Panini edita en España en un único tomo la historia que ha servido en Marvel para poner colofón a estos diez años de historia, y que recibió el apropiado nombre de Ultimatum. Ultimatum es la historia definitiva de la línea Ultimate que, ya con diez años a sus espaldas, había perdido ese atractivo de sencillez que tenía al principio, y que desde que sus creadores pasaron a trabajar en el Universo Marvel “tradicional” había dejado de ser la “caja de experimentos”, el lugar donde todo podía pasar, ya que ahora, el Universo Marvel es el lugar donde todo puede pasar (y si no, echadle un ojo a lo que se nos viene encima con Reinado Oscuro). Y para poner fin al Universo Ultimate, Marvel decidió confiar en uno de sus actuales “niños mimados”, Jeph Loeb, autor de trabajos controvertidos pero siempre líder en ventas, y guionista de las primeras temporadas de la serie televisiva Héroes.

 

Ultimatum arranca directamente de las páginas del tercer volumen de Los Ultimates, que tras sus exitosos dos primeros volúmenes en manos de Mark Millar y Bryan Hitch, cayeron en las manos de Loeb y Madureira, en lo que ha sido, sin duda, el peor volumen de esta colección… y a lo largo de todo Ultimatum, Loeb se encuentra tan desafortunado en la narración como lo estuvo antes en los preludios a esta. La premisa es básica y sencilla: Magneto, furioso por la muerte de sus hijos (lo que ocurre en Ultimates vol 3), decide vengarse del planeta entero, provocando una inversión de los polos magnéticos que crea una enorme cantidad de desastres naturales (el principal de los cuales es un tsunami que arrasa Nueva York), al tiempo que envía a su Hermandad de Mutantes Diabólicos a acabar con los Ultimates, los X-Men y todo el que se ponga por delante. Partiendo de esa premisa, Ultimatum se convierte en una historia donde el absurdo se continúa con lo abominable hasta que todo se reduce a una lista sorprendentemente alta de muertes sin sentido, ya que parece ser que Loeb ha entendido que “acabar” con el Universo Ultimate significa acabar con sus protagonistas.

 

La lista de personajes desubicados que corren como pollos sin cabeza (en algunos casos literalmente) por las páginas de Ultimatum, la escasa caracterización de estos, y fallos de continuidad con el propio Universo Ultimate (a lo mejor me equivoco… pero, ¿no se suponía que Magneto no podía afectar el adamantium?) son las marcas que Loeb ha imprimido a esta “gran obra”, muy lejos de sus grandes éxitos como guionista en las páginas de DC, en su mayor parte junto al dibujante Tim Sale (Batman: El Largo Halloween, Catwoman: Si vas a Roma…), y más cerca de lo que parece ser la obra magna del absurdo hoy en día, su Hulk.

 

En el terreno gráfico, Loeb se ha apoyado en el hiperrealista David Finch, ya conocido por sus trabajos en Ultimate X-Men, Vengadores: Desunidos, Los Nuevos Vengadores, Caballero Luna o las portadas de World War Hulk y Complejo de Mesías. Finch, aunque por supuesto no guste a todo el mundo, es un dibujante bastante competente, aunque lento, y es obvio que sin sus lápices, Ultimatum sería aún peor, aunque hay que reconocer que su estilo realista hace que algunas viñetas de la cruda historia de Loeb sean realmente desagradables (la viñeta compartida por Mole y la Avispa es para tirar el cómic por una ventana).

 

En fin, una de esas obras a las que nos comienza a acostumbrar Loeb, simplona y solo para los más acérrimos completistas del Universo Ultimate… que por cierto, pese a todo lo que ocurre aquí, parece que no acaba del todo. A ver qué nos trae el futuro.

 

 

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