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Texto: Tomás
Sendarrubias
Que con la franquicia de los mutantes Marvel encontró la
gallina de los huevos de oro hace mucho tiempo, no es a día de hoy
un secreto ni una sorpresa para nadie. Y que normalmente alrededor
de las colecciones derivadas de Patrulla-X suelen pulular un
buen número de series limitadas o números especiales de calidad
generalmente dudosa, tampoco. Cuando oí hablar de la publicación de
algo llamado “X-Men: Testamento de Magneto”, pensé que se
trataría de una de estas series, quizá entretenida pero
perfectamente olvidable.
Estaba no sólo equivocado, sino totalmente confundido.
Que nadie espere, cuando se acerque a esta historia
(publicada en Octubre por Panini de forma bastante acertada en forma
de tomo único dentro de su línea “100% Marvel”) una historia de
superhéroes, ni siquiera de aventuras en su sentido más básico. De
hecho, no veremos nunca en estas páginas al joven Magneto utilizar
sus poderes, hasta el punto de que en algunos momentos llegas a
dudar de si es la vida del popular enemigo de la Patrulla-X
lo que Pak y di Giandomenico te están contando. Pero realmente, esto
no afecta a la calidad del cómic, ya que éste sería igual de
impactante de no estar protagonizado por Magneto, de no tener la “X”
en su título, o de no haber sido publicado siquiera dentro de una
línea dedicada al cómic de superhéroes.
X-Men: Testamento
de Magneto
nos conduce a los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial, al
alzamiento del Nacionalsocialismo en Alemania y al comienzo de las
persecuciones a los Judíos, entre los que se cuenta un jovencísimo
Magneto. A través de los ojos de este niño asistimos al ascenso de
Hitler y las consecuencias de esto para las vidas de los alemanes de
a píe, y en especial, de la familia del propio Magneto, que sufrirá
en sus propias carnes los horrores de uno de los mayores dramas de
nuestra historia, el Holocausto. De hecho, la parte más importante
de la historia se desarrollará en el nefasto Auschwitz, donde el
joven Magneto tendrá que hacer todo lo posible por sobrevivir, y
podremos ver incluso el desarrollo de su amor por la joven gitana
Magda (la futura madre de Pietro y Wanda Maximoff, Mercurio y la
Bruja Escarlata), y hasta donde ambos tienen que llegar ya no para
mantener su amor, sino simplemente para poder salir vivos de aquel
infierno en la Tierra.
He leído X-Men: Testamento de Magneto no sólo como
aficionado a los cómics, sino como lector empedernido de literatura
en general, e incluso como historiador (deformación profesional), y
resulta satisfactoria desde los tres puntos de vista, hasta el punto
de que considero que Greg Pak ha creado con este cómic una obra
imprescindible que cualquier persona debería leer, sea o no seguidor
del mundo del cómic, y especialmente si es una de esas muchas
personas que están interesadas en la Segunda Guerra Mundial y los
acontecimientos que allí se produjeron. Greg Pak ha llevado a cabo
una impresionante labor de documentación antes de ponerse
a escribir
esta historia, y eso se nota en cada detalle de cada página en la
que probablemente sea la
mejor obra hasta el día de hoy del
guionista estadounidense, y eso que el autor cuenta en su haber con
una amplia variedad de trabajos, desde sus más o menos aceptables
X-Men: La Canción de Guerra de Fénix, Iron Man: Dinastía de M
o Skaar: Hijo de Hulk o las más destacables X-Men: La
Canción Final de Fénix o World War Hulk. A pesar de que
la trayectoria del guionista ha sido un tanto irregular (como podrá
comprobar cualquiera que los cómics mencionados), con X-Men:
Testamento de Magneto ha ganado muchos puntos para ascender a
ese Olimpo de los guionistas que hacen historia.
En la parte de dibujo, el italiano Carmine di Giandomenico
muestra un estilo realista a la par que pictórico, perfecto para lo
que Pak nos quiere contar, ya que di Giandomenico es un autor
especialmente adecuado para este tipo de historias de realismo sucio
en las que el italiano se mueve como pez en el agua, como ya vimos
en Daredevil: Batallador Jack Murdock y como veremos en la
serie ambientada en los Años Veinte Daredevil: Noir.
Si alguien
quiere acercarse al mundo del cómic, aunque sea de paso, que lo haga
con este tomo, que no se va a sentir decepcionado.
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