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Texto:
Asier R.
Está claro lo qué tiene Alejandro Escovedo: un talento
descomunal. Creo que tenemos que darles las gracias a todos los
artistas que le han ayudado en estos últimos años. Pero vamos a
intentar explicar en tan poco espacio a quién vamos a escuchar
cuando pinchemos este cd.
Tras grabar una de las obras más profundamente conmovedoras
en esto de las grabaciones musicales que se llama A Man Under The
Influence, se le diagnosticó hepatitis C. La problemática
sanitaria de EEUU hizo que un elenco de artistas como Ian Hunter,
Steve Earle, Jayhawks y un largísimo y nada despreciable etc, se
juntara para grabar Por Vida: A Tribute to Alejandro Escovedo.
Pasamos página, Alejandro se recupera y gracias a la
música, a la sanidad o al destino, Alejandro nos regala A Boxing
Mirror, el álbum en cuestión que demuestra (si es que hace
falta) la tremenda versatilidad de este hombre. Y la emoción. Y el
nervio. Y la melancolía. Y…
Porque sí, sus álbumes son tan variados y especiales que no
nos tenemos que referir a canciones enteras, sino que me limitaría a
coger comienzos de canción. Allá va:
-
“Arizona”: guitarra y teclados con su típico ambiente fronterizo.
-
“Dear Head on the Wall”: cuerdas (violines,…)
rodeandote.
-
“Notes on Air”: guitarra y voz.
Ya te están
arropando. Pues veréis cuando lleguéis al minuto uno de esta
canción.
-
…
Y no hemos llegado al acordeón de “The Ladder” o al
rock-punk-gótico de “Sacramento & Polk”. Por supuesto, os hablo de
los diez primeros segundos de cada canción. Imaginaros lo que se
debe sentir cuando se escucha entera.
Resumiré, en lo que pueda, la grandeza de Alejandro y este
disco. Ha vuelto y a lo grande. Con sus canciones dramáticas, con
sus canciones chulescas (“Break this Time”), con desarrollos
extraños (“Notes on air”), con nanas (“Evita´s Lulaby”) con tantas
cosas y sin que suene a tópico, por favor, que son imposibles de
meter en tan poco espacio. Es el de siempre, con miles de matices
nuevos. Cada uno en su sitio.
Así que ya sabéis, haceros un favor.
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