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Texto:
Marcos
Ripalda
Les pongo en situación. Y luego que cada cual opine
sobre lo divino, lo metafísico-mítico y lo puramente promocional,
que hay cabida para todos, o sea. Ahora me entenderán. Justin Vernon,
un hombre en crisis creativa-emotiva-patafísica-intelectual se nos
marcha apenado a cortar leña y pasar frío a una cabaña que tienen
sus padres en los bosques de Wisconsin, allá por los Estados Unidos
de América. Otros se tendrán que contentar con ir al baño y torear
digestiones pesadas y primos canallas. A lo que vamos. Que el tal
Justin está allá en el bosque y como no tiene nada mejor que hacer,
suponemos que porque la cabaña está provista con todas las
comodidades y vituallas que el capitalismo dispone, sálvese quién
pueda, me pido la fila de en medio, ay, quita, se pone a componer
con el corazoncito compungido, pobre, ahora que no tiene ni novia,
suponemos que una tal Emma, pécora adorable, qué duda cabe, ni
grupo, unos que se hacían llamar DeYamond Edison. Como ven aquí hay
para un cuento y medio de Caperucita por lo menos. Así que nuestro
amigo Justin se introspecciona a sí mismo, calcula fechas y
logaritmos y se autoedita, como Bon Iver, un elepé que un alma
sensible, en su onda, vamos, decide ubicar en la industria de la
música para que el resto de mortales puedan disfrutarlo en sus
casas.
El
álbum abre con “Flume”, tema delicioso con aura (¿pueden tener aura
las canciones o sólo están reservadas a los santos?). Y cierra con
“Re: Stacks”, canción bien linda, con estribillo que se hace querer.
Entre ambas, está “Skinny Love”, que parece que es la que gusta más
en foros, y, aunque me recuerda a Lenny Kravitz, no hay que olvidar
que también éste ha hecho un buen puñado de temazos. O sea, que
For Emma, Forever ago es un disco celestialmente atornillado al
bendito suelo que pisa Justin y que pisamos todos, haya o no cabaña.
Eso sí, sin los andamios de la industria que nos quieren sustituir
por el myspace, este disco se hubiera zampado un colín y a otra cosa
mariposa. O sea, que como no quiero pasarme de liana en liana toda
esta reseña, les recomiendo esta joyita para amantes de melodías
tibias e imperfecciones perdonables. Por ti, Emma, pécora o no.
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