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BURIAL

Burial

Hyperdub, 2007

 

Texto: Marcos Ripalda

 

Lo cierto es que es la primera vez que oigo un disco que orbita en los senderos del dubstep, que no es más que el acompañamiento musical, que lleva ya unos años sonando, en los selectos y no tan selectos clubs londinenses de cimbreado fácil, para delirio de los Djs de moda. Se trata de música de ritmos aletargados que invitan al esparcimiento interior. Y esto, aunque suene a terapia gestáltica, es cierto. Porque es música que evoca relatos y disparates a partir de la desaceleración de la melodía, con un bajo persistente y la intrusión de susurros y brumas densas. El dubstep de Burial sigue el modus operandi del ensimismado movimiento shoegazer, cuyo valuarte fue My Bloody Valentine, pero a la inversa, es decir, extendiendo los bajos y las sedantes percusiones en detrimento del ruido. Y todo este mejunje, además, dosificado en slow motion, lo que posibilita que la dimensión perturbadora de sus envolturas sonoras se acentúen.

 

Ya me lo decía el grillo de Pinocho en un sueño que tuve a tenor de su escucha. Es como si te arrastrases por un suelo de terciopelo bien aspirado. Te arrastras y no sabes por qué lo haces. El caso es que lo haces. El suelo está limpio y no te incomoda arrastrarte. Pero si levantas la cabeza, te encuentras con imágenes aterradoras en las paredes. Por eso no la levantas y te sigues arrastrando. Frente a la incomodidad que siente el lado izquierdo de tu cerebro, el lado derecho hace caso omiso y quiere seguir perturbándose. David Lynch y sus émulos podrían sacar provecho de esta banda sonora del dulce desamparo.

 

Les explico el modo de preparación. Tómense los ritmos sincopados del UK garage y retuérzanse un poco más. Añádanse interferencias y bajos amplificados e irritaciones sonoras diversas, en plan suave y acariciante, claro. Si el sofoco o adormecimiento es considerable, rebajar con heavy o idiotizantes triunfitos. Si persisten los síntomas, echarse a dormir. En la cama. Y tapadito. Nada de sofá.

 

Si Dostoievski escribió la novela Memorias del subsuelo en 1864, Burial las ha resucitado para la música del siglo XXI. Bienvenido al pantano, dear friend.

 

 

 

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