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Texto:
Ruth
Bautista
Tras un debut, Quelqu’un M’a Dit, en el que se
acercaba con soltura y dignidad al concepto de chanson française,
Bruni se reinventa a sí misma en esta segunda entrega, No
Promises, menos afortunada que la primera.
Bruni deja el idioma galo para pasarse al universal y
monótono (por supuesto también más comercial) inglés. Marianne
Faithfull le ayuda con la pronunciación y para las letras Bruni se
atreve con varios de los clásicos de la literatura anglosajona,
adaptando poemas de Yeats, Dorothy Parker, Emily Dickinson o Auden.
Así, sobre el papel, parece una buena idea. Una chica muy culta y
todo eso, pero corría un riesgo y ha caído de lleno en él: aburre.
La chica ha perdido la chispa. Cierto es que algunas canciones
superan rasadas el aprobado, como “The Dancing Days Are Gone” o “Afternoon”,
pero la cosa queda ahí. Así que para momentos tiernos y melancólicos
seguiremos recurriendo al encanto de Quelqu’un M’a Dit.
Eso sí, en las
fotos promocionales le gana la partida a todos sus artistas
coetáneos, que para algo ella tiene el pasado que tiene.
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