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Texto:
Juan
Aguado
Llega a nuestras manos una nueva
referencia de ese yacimiento inagotable de buenas bandas en que se
está convirtiendo La Incubadora. En este caso cuesta creerse que
estemos hablando de un disco de debut, pues Mundo Pequeño
engancha a los tres minutos de ponerse en el reproductor.
Por un lado este efecto adictivo se ve
incrementado por la frescura de riffs power-pop refrescantes al más
puro estilo Nada Surf y la nada dudosa empatía de poseer unas letras
en nuestro idioma. Gracias a esta estrategia, simple como pocas, El
Alpinista se ahorran las dichosas escuchas de tanteo para pasar a
ser rápidos e inmediatos ganadores por K.O. al primer asalto.
Es que para todos aquellos adeptos a
las historias de Lorca, Elliot & Caws en el sonido de El Alpinista
encontramos unos aliados cercanos, de esos que hacen que si el
estribillo de una canción como, por ejemplo “Superhéroes”, entra en
tu cabeza, pues no sale, y le estás dando vueltas todo el día.
A nivel de letras podemos encontrar
retazos más puramente positivistas de “Mundo Pequeño”, el borrón y
cuenta nueva de la electrizante “Agente Doble” (genial principio) o
el reto estilístico de la primera época de Lagartija Nick que
supone “Dentro”, incluso con un desquiciante final instrumental en
el que terminan de explotar del todo. Amén de un curioso y divertido
tema oculto con el que finalizan este trabajo.
Otro de los ingredientes secretos de
la fórmula de Mundo Pequeño es la labor de Carlos Hernández a
la producción, dejándoles estar y expresarse a su manera.
En resumen,
una sencilla manera de hacerlo bien, sin artificios… total, para qué
complicarse, si la vida puede ser mucho más fácil. |