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Texto:
Ruth
Bautista
Como decía Marcos, me da igual de qué año sea este disco. De hecho
es bastante antiguo, pero lo he descubierto recientemente y creo que
se merece unas líneas. Y esto es lo que tiene escuchar discos porque
sí, sin buscarlos. Simplemente porque caen en tus manos, o porque
alguien los coloca en tu reproductor. Te encuentras con ellos un
buen día, les dedicas un ratito para escucharlos, por simple
curiosidad y ahí se quedan ya, para siempre en tu vida. Ahí está por
ejemplo el Poison de Jay-Jay Johanson, que llegó para
quedarse este mismo verano. Y es todo un placer descubrirlos así, de
principio a fin, no a partir de una determinada estúpida canción que
alguien con muchos conocimientos en marketing ha decidido que
escuches.
Es una manera mucho más romántica de acercarse a la música. Ni a
partir de la radio, ni la tele con sus videos, ni revistas, sino a
través de alguien que se preocupa por acercarte a un disco o un
artista que cree que puede resultarte interesante. Es una manera más
sincera y abierta de hacerlo, porque no interfiere nada más, ni
imagen, ni portadas, ni ideas preconcebidas, ni prejuicios.
Así puedo escuchar a Holly Williams sin saber si es una de esas
bellezas americanas de cuerpo perfecto y cara de ángel. No sé que ha
hecho con su vida, ni cuales son sus ideas. Y me da igual. Sólo se
que este The Ones We Never Knew me gusta mucho. Me parece
directo, sencillo y con mucho corazón. Sin florituras, sin ser
original. Canciones de las de siempre, que dicen algo de ella que me
gusta: que hace canciones porque tiene algo que contar. Una buena
voz, fuerte y con carácter, usada con inteligencia y sencillez, al
servicio de las letras, quizás algo inocentes e idealistas, que
indican juventud y que probablemente se trata de un trabajo debut. Y
una producción más que potente, que me dice que hay algo más
detrás, que no es una cualquiera que alguien ha descubierto tocando
en
bares de carretera. Las canciones son sobre todo medios tiempos tirando a
baladitas, bañadas en rock, folk y un ligero toque sureño, con
guitarras, pianos y vientos, que la chica no se priva de nada. Y esa
voz de nuevo que es su principal baza.
Después de muchas escuchas llega la investigación, porque la
curiosidad insiste, curiosity killed the cat, que dicen. En
este caso, la red nos ayuda, como casi siempre, a recopilar datos,
que no son más que datos. La niña es la nieta de Hank Williams, la
mayor leyenda del country de todos los tiempos, e hija de su padre,
Hank Williams Jr. Y hermana de su hermano Hank III. Al parecer,
todos iconos del country de Nashville. Más plausible, pues, el hecho
de que haya conseguido escapar de semejante tragedia griega y haya
publicado este The Ones We Never Knew, más cercano al pop que
al country. En marzo de 2006 comenzó una gira de lo más completa por
Europa, pero a mediados de ese mismo mes sufrió un grave accidente
de coche junto a su hermana y tuvo que cancelar el tour. Su web es
de las más completas, por lo que aquellos que quieran saber más, que
se dirijan a ella. Yo me quedo escuchando el disco.
www.hollywilliams.com |