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Texto:
Juan
Aguado
Bastante poca fe era la mía en una primera aproximación al
último trabajo de los muchachos de Brandon Boyd. A medida de ir
dejando de lado esta reseña, más que nada porque el arriba firmante
no tenía nada claro si este disco me atraía o por el contrario me
generaba el mismo efecto que el Madrid de Capello, aburrirme como
una ostra, en esta pequeña maduración forzada, Light Grenades
ha ido ganando el combate a los puntos, como tiene que ser.
Si bien es cierto que un grupo que en la ultima mitad de
los noventa fue lo más en lo que a “rock alternativo”,
“crossover” o cómo leches lo llamen los puristas con himnos
generacionales en el interior de S.C.I.E.N.C.E o Make
Yourself, con la entrada en el siglo veintiuno dieron ese paso
aperturista hacia unas cadencias algo más asequibles para el público
generalista derivando en Morning View. Y en los últimos
tiempos pues un pasito para adelante y otro para atrás con las dos
más recientes entregas como A Crow Left To The Murder y, el
caso que nos ocupa, Light Grenades.
Si en el álbum del cuervo volvían a abrazar el lado más
desenfadado e imperfecto de la primera época, Light Grenades
es una exploración elaborada a fondo de distintos matices que hacen
que sea un disco tremendamente rico desde el punto de vista
estilístico. Desde las consabidas inyecciones de adrenalina ad
hoc para los directos como “A Kiss To Send Us Off” o “Anna Molly”,
se pasa a los acompañamientos de piano de “Dig”, los medios tiempos
tan propios para servir de acompañamiento en las bandas sonoras de
las series de cuatro como “Love Hurts” o incluso la invitación
expresa a pulsar el botón del siguiente tema de “Diamonds And Coal”.
Por lo que como nos cuentan desde la caja tonta, tenemos un
tema para cada momento a lo largo de este disco, y si el siguiente
tema flojea, se pasa y punto, cosa que sólo haremos un par de veces
a lo largo de toda su duración. Por ahora ganan el combate al
aburrimiento, veremos la siguiente contienda.
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