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JOSÉ IGNACIO LAPIDO

Cartografía

Pentatonia Records, 2008

 

Texto: Ángel Muñoz

 

El quinto trabajo de José Ignacio Lapido, Cartografía, y el segundo con su propio sello, es un ejercicio de fidelidad a unos principios, de maestría en un registro y de honestidad a un público reducido pero entusiasta.

 

El grupo granadino 091, del que José Ignacio fue guitarrista, compositor y cantante, formó parte de la amplia hornada de bandas surgidas al calor de la Movida,  pero que tras una larga carrera y el paso casi obligado por la mítica DRO, no tuvo repercusión comercial hasta la década de los 90. En el caso de los granadinos no fue hasta su último álbum con Zafiro, El baile de la desesperación (con la ilustre colaboración del Flamin’ Groovies Chris Wilson) y “La vida que mala es”, seguramente la única canción conocida por el gran público.  091 practicaba un pop clásico, ligero, con regustos de puro rock clásico, melodías fáciles y estribillos pegadizos, vamos, lo que en muchos bares de copas se mete en el horrible saco de “música española”,  radiofórmula y nostalgia de finales de los 80 y 90. Al igual que otras bandas como Desperados, 091 manejaba con genialidad este registro, lo “comercial” en aquella época destilaba bastante más calidad que en decenios posteriores, y en lo que más destacaba era en las letras, cuidadas con detalle, relatos cercanos e introvertidos, belleza densa y oscura, que cantada por la voz nasal y ronca de Lapido, sobresalía por encima de la mayoría de bandas acomodadas en ese nicho de pop ligero y rock clásico.

 

Tras su disolución, Lapido firmó la banda sonora del algunas películas y cortometrajes, compuso para artistas como M-Clan o Amaral, y en su carrera en solitario, no se ha separado nunca de este guión.

 

Un artista no tiene porqué innovar porque sí, tratar de buscar nuevos registros, nuevos caminos. José Ignacio se siente cómodo en sus letras y en sus melodías, es su universo, su obra; es un músico sobresaliente, curtido en mil escenarios y rodeado de una banda ilustre haciendo lo que le gusta. ¿Que no sorprende? Pues no, y ni falta que hace, no sorprende, pero no defrauda. Y en Cartografía nos ofrece doce nuevas canciones de melodías suaves,  y preciosas letras sobre estados de ánimo, amor, sueños incumplidos, tristeza y soledad, ritmos clásicos que arropan a estas letras y a estas melodías con un perfecto traje a medida. Las dos primeras canciones, “Angulo muerto” y “Cuando el ángel decida volver”, son sencillamente obras maestras en el género al que nos venimos refiriendo toda la reseña,  y dan paso al resto de las diez canciones, que con altibajos, no se apartan de la línea marcada, y dejan la nota del trabajo muy muy alta.

 

Fidelidad a uno mismo y honestidad son cualidades bastante difíciles de encontrar hoy en día, y se agradece después de tantos años ver la forma en la que se encuentran algunos artistas cono Lapido. ¿Éxito? ¿Quién lo necesita cuando te rodea el amor de los tuyos? Honestidad con fidelidad se paga.

 

 

 

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