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Texto:
Marcos
Ripalda
Un poco de todo, un buen puchero, de
los de cazo de madera y abuela empeñada en convertirte en apetitoso
manjar y provechoso inútil para la sociedad. Sí, un puchero como
Dios manda, de los que te arreglan el cuerpo después de la juerga o
sin juerga, que también. Porque este dúo hace eso. Un puchero.
Junior Boys revitalizan el synth pop de los Pet Shop Boys,
que, por cierto, están muy vivos, mezclándolo con el suave techno de
los grandísimos Depeche Mode, aunque a Martin Gore y compañía nunca
les vayan a hacer un altar los medios especializados, y los menos
grandes Ultravox o los más actuales The Postal Service.
Junior Boys son Jeremy
Greenspan y Matthew Didemus.
Que con esos apellidos pueden ser Batman y Robin versión discoteca
hortera de los cada vez más frecuentes balnearios quita-y-pon
estrés. Estos chicos, con su personal “réquiem de lo cotidiano”,
cocinan casi como la abuela, vamos, que está bueno el caldito, qué
duda cabe, pero no es para tirar cohetes, que la abuela es mucha
abuela, y la suegra también se defiende.
En resumen, pop de temática universal con salazón de
electrónica y retrogusto a The Magnetic Fields. Suenan frescos, y
esto es decir cosas buenas.
www.juniorboys.net |