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Texto:
Ángel Muñoz
Una de las sorpresas más deslumbrantes del año. Realmente estamos
ante una de las bandas más talentosas que han surgido en el panorama
musical nacional, un grupo llegado desde Murcia y que con un debut
tan extraño y arriesgado como delicioso, están llamados a abanderar
la nueva hormada del pop en nuestro país.
Talento, esa es la clave con la que el compositor y alma mater del
grupo, Alex Martínez, ha construido este ecléctico entramado que
supone Tu hoguera está ardiendo que se sostiene en pie de
manera no solo creíble sino rotunda gracias a una calidad musical
incontestable, hacia la que te atrapa la susurrante voz de Marina
Gómez, como una caricia, suave, hipnótica… una delicia.
Como hemos dicho, la seña de identidad de este disco de debut es su
eclecticismo. Un disco de debut sin una línea clara, con referencias
que van desde
My Bloody Valentine
a
Morrissey, que tocan estilos que
abarcan desde el tecno pop al shoegaze, del noise al pop o la
canción francesa de los setenta al… bolero!!! Con un minutaje
extenso y 14 canciones… todo ello podría suponer un desastre; pero
realmente tocan lo que les gusta, y con una maestría al alcance de
muy pocos les pongan donde les pongan. Que una banda sea capaz de
sacar un estribillo tecno pop impecable en “Rocanrolear”, se marque
un exquisito bolero sin caer en la chanza fácil y salgan airosos con
“Menguele y el amor”, que la voz de Marina juegue en los temas más
naïf y luminosos como “El Cristo del Perdón”, “Nunca estás a la
altura” o “Flash-back al Revés” y consiga auténticas joyas pop, o
borde un sonido oscuro y guitarrero a lo
My Bloody Valentine
en
“Ronnie O’Sullivan” o “Lo Que no Cura Mata” solo se puede conseguir
con una enorme calidad musical y con unas ideas muy claras , lejos
de caer en la dispersión, bordeándola sin duda, hace bandera y seña
de identidad ese eclecticismo. ¿No tienen un sonido propio, una
línea clara? No, las tienen todas. Si a ello añadimos unas letras
muy inteligentes, repletas de humor negro y poesía, de sensibilidad,
preciosa la historia de amor de “Autovía de Albacete”, a la par que
mordacidad que les permite abordar con una sonrisa, como quien no
quiere la cosa, temas delicados como la propia muerte, “Muerte en
Plasencia”, el suicidio, “Teléfono de la Esperanza”, o soltar perlas
sexuales muy explícitas, tenemos sin duda el disco independiente del
año.
Supongo que quien siembra recoge. La escena alternativa en España
lleva años viva, y con buena salud, surgen cientos de bandas, de
artistas, hay muy buenos sellos, salas (en algunas ciudades
desgraciadamente cada vez menos, parece que cultura es lo que ellos
quieren que sea), productores, festivales, ganas, talento y actitud,
por mucho que igual que en el cine y por desgracia, mucha gente
tache a la música española de poco menos que de basura. Entre tantos
grupos surgen auténticos diamantes como
Klaus & Kinski, grupos que
si se les diera la oportunidad de una sola escucha dejarían con la
boca abierta a mucha gente. Grupos llamados a reinar en una
generación prolífica y sobrada de talento y ganas. De lo mejor del
año que nos deja, para disfrutar a lo largo de todo el año que
comenzamos. Grandes, muy grandes.
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