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MUSE

Black Holes & Revelations

Modular / Island, 2006

 

Texto: Juan Luís Machuca

 

Han pasado tres años desde el lanzamiento de su anterior disco, Absolution. Tres años en los que la formación de Teignmouth (Inglaterra) ha estado sumergida en una interminable gira de conciertos por las más importantes ciudades.

 

La tarde del 16 de Julio de 2004 significó mi mejor experiencia musical hasta la fecha. Tuve la oportunidad de verles tocar en los Conciertos del Milenio, sumergidos en las celebraciones del Xacobeo 04, en el impresionante Monte do Gozo 8 (Santiago de Compostela). El cartel de aquel concierto era bueno: Starsailor, Lou Reed y Muse iban a acompañar a los The Cure en una tarde-noche para enmarcar. Solo Reed no estuvo a la altura de las expectativas. Starsailor lo hizo muy bien como grupo novel por aquel entonces, abriendo el espectáculo. La tarde era calurosa y los tonos rojizos del atardecer empezaban a filtrarse por las gradas cada vez más llenas. Starsailor acabó y se llevó la aprobación del público. El momento se acercaba y la expectación subía. Íbamos a ver tocar a este trío que prometía. De repente un estallido atronador de guitarras, luces, el monte entero empezó a temblar. Eran ellos y había comenzado una hora y media de orgasmo musical. Bellamy con una bata de doctor y aferrado a su guitarra salió con ganas de demostrar que “Il doctore”, como mis amigos y yo le bautizamos, puede ser sin duda un autentico líder musical de masas. Lo demostró. The Cure cerró el concierto y de que forma tan mágica, pero eso ya es otro capítulo.

 

Muse se había caracterizado hasta ahora por sus poderosos sonidos, sus frenéticos ritmos llenos de fuerza, vigor y vibraciones de buen rock. Abanderados por su virtuoso cantante, pianista y guitarra Matthew Bellamy, escogían sus temas enfocándolos a ser reproducidos en un estruendoso directo. Siempre bien acompañado por Chris Wolstenholme, al bajo y en la sombra, como cualquier bajista que se precie, pero valorado por su impresionante aportación al grupo, porque... ¿quién no recuerda participaciones protagonistas en temas como “Hysteria” o “Hyper Music”? Dominic Howard se encarga de la percusión, igualmente sorprendente y vital en este trío que cuando se ponen a hacer lo que saben, parecen el doble de los que son. Sencillamente geniales.

 

El nuevo y ansiado disco ha salido a la venta el 3 de Julio. Black Holes & Revelations significa un cambio en su carrera. Han escogido una nueva fórmula de éxito, cuanto menos sorprendente para los oídos más acostumbrados a su sonido habitual. Mantienen las letras comprometidas con el cambio climático, con la otra realidad de los gobiernos, con el fin del mundo, etc. que pudiera haber en su disco predecesor, Absolution.

 

Se trata de un disco muy versátil, se hace raro, muy raro la primera vez que se escucha, pero su encanto empieza a aumentar a medida que se oye. Según Bellamy hay dos tipos de canciones: por un lado, las “Revelaciones Personales” en las que cuenta cosas acerca de cómo se siente y de su vida cotidiana; y, por otro lado, los “Agujeros Negros” que son espacios al borde de su imaginación donde rebusca aspectos que desconoce de sí mismo y que normalmente nunca expresaría.

 

El disco comienza con “Take a Bow”, un tema delirante y asfixiante, logra agobiar y desear que se acabe…pero esa es su finalidad, situar al oyente en la atmósfera agónica de frustración e impotencia con la que Bellamy expresa esos Agujeros Negros.

Después de este comienzo, llega “StarLight”, una canción completamente distinta a la primera: fresca, con un ritmo pegadizo y diferente a lo que Muse había hecho hasta ahora, en este tema como estribillo aparece el título del disco Black Holes & Revelations. En las dos primeras canciones Muse nos hace ver lo que pretenden del disco, agonía y ritmo.

 

El trío se juntó al sur de Francia en un castillo templario que convirtieron en estudio, comenzaron la grabación del mismo. Con retoques en un estudio en Milán y para  su finalización optaron por un cambio radical, de la tranquilidad de su retiro al bullicioso ambiente de New York. Cambio que se puede apreciar en la tercera canción es “Supermassive Black Hole”, primer single del disco (y a mi gusto la primera maravilla musical) y el siguiente titulado “Map Of The Problematique”, que perfectamente podría firmar Moby o Beck y que hace recordar algo a la época del Acid House.

 

El quinto tema del disco se titula “Soldier’s Poem”, otro Agujero Negro. Una canción muy lenta, de esas que hacen comprobar el por qué existe el botón de “Siguiente” en el reproductor cuando uno busca ritmo y no una nana para dormir. “Invencible” es la siguiente, una preciosa balada que va creciendo en fuerza, con un ritmo bélico en background, que gusta desde el principio y que hacia los dos tercios de canción aumenta de ritmo para acabar entre la voz de Bellamy y su guitarra dejando un muy buen sabor de boca.

 

La siguiente es “Assasin”, que comienza como un famoso juego de ordenador y mucho más parecida a la “patente” Muse, llena de garra complementada a la perfección con la melódica voz de Matt. ¡Cómo tiene que quedar en vivo!

 

Para seguir con la diversidad musical del disco nos llega “Exo-Politics”, grandísimo tema, un ritmo muy divertido y es inevitable no moverse al compás. Una de las mayores extravagancias del disco la encontramos en “City Of Delusión”, una mezcla de flamenco, electrónica y música de Enyo Morricone según Bellamy con ritmos del sur de Europa llenos de “Pasión y Violencia”.

 

El tema décimo, “Hoodoo” es, a mi gusto, el más flojo, no tiene fuerza y se hace pesado. Lo mejor de esta canción es que da pié a una de las mayores maravillas musicales hecha canción de los últimos años “Knights of Cydonia”, la mejor canción con creces del disco. Impresionante tema que engancha a escucharlo una y otra vez sin parar, potencia, fuerza y pasión que galopan a través de sus seis minutos hacia un final estruendoso lleno de mística y de buen rock. El disco finaliza a lo grande, invitando a lo siguiente, y lo siguiente es el directo.

 

Es esperar a que venga su gira cerca de nosotros para disfrutar de un espectáculo sencillamente magistral. De gozar del virtuosismo de Bellamy y compañía y a irse a casita con la sensación de haber visto algo grande.

 

Black Holes & Revelations no es el mejor disco de Muse, Absolution y Origin Of Simmetry son mejores en esencia, es la esencia de Muse. Cuando un grupo madura y se hace grande y famoso se permite estas extravagancias. La idea es que las canciones salgan buenas o para el olvido. En mi opinión Muse ha mejorado, ha madurado como grupo y ha evolucionado. Les ha salido muy bien la apuesta y lo van a refrendar con una gira exitosa, ya que los temas que lo componen se prestan a ser mejorados y preparados para mantener a Muse como una de las mejores bandas de directo del momento.

 

www.muse.mu

 

 

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