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Texto:
Ruth Bautista
Cómo me gusta la portada de este disco. Me parece una foto
preciosa que podría pasar horas mirando embobada y que transmite
visualmente la misma sensación que luego provoca la escucha de
la música que contiene el cd. Para colmo, me incita a comprar el
disco.
Norah Jones va ya por su tercer trabajo y es de las pocas
artistas de su generación que ha logrado no desviarse del camino
por el que comenzó su trayectoria. Pasito a pasito va avanzando
por él, despacio, y con la soberbia suficiente para no coger
atajos ni caer en patrones estándar, a pesar de que es probable
que presiones no le falten a su alrededor. Cada vez se la ve más
cómoda en su lugar, bailando alrededor de su propio estilo y
probando distintos matices en cada nuevo trabajo.
En esta ocasión, se acerca tan solo tangencialmente al jazz
para dar así cabida a otros estilos, hay toques de blues, soul y
country, y de paso hace un disco algo más accesible que sus
predecesores. Not Too Late es más homogéneo que
Come Away With Me y Fells Like Home, los cuales
tenían un puñado de canciones protagonistas y otro de
secundarias. En este último trabajo los temas no se pisan, son
todos de un nivel parecido a los mejores de los dos álbumes
anteriores, aunque más sencillos y directos. Se atreve incluso a
incluir en sus letras sutiles reproches políticos, a veces
imperceptibles, otras algo más descarados como en “My Little
Country”.
Su voz dulzona se desliza de puntillas sobre el
acompañamiento instrumental, demasiado destacada por momentos,
con una iluminación potente y brillante que podría haberse
suavizado. Aunque mejor así, no fuera a quedar demasiado
pastelón el disco. El tono rojo profundo de la portada nos aleja
definitivamente de cualquier intención melosa. Aterciopelado sí,
que no pastel. |