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Texto:
Ruth
Bautista
Me pasa con este disco una cosa curiosa: ni me gusta ni me
disgusta. Con la intención de escribir esta reseña me lo he
escuchado mil veces y además a lo largo de, pongamos, un par de
meses. No es un disco fácil de comentar, simplemente porque no es un
disco convencional. Pecker es un artista original, al menos en este
país, y eso me gusta. Punto positivo.
Antes de comenzar, como cuando no lo tengo muy claro, tomo
mis notas, algunas ideas, en papel. Luego le hecho un vistazo a la
promo y a algunas reseñas ya publicadas por la web. En
www.pecker.es hay una buena selección de ellas. O hay una
selección de las buenas, según se mire. Compruebo, una vez más, que
la mayoría de ellas reescriben la propia promo y me decido a
intentar no hacer lo mismo. Así que no voy a mencionar el funk, ni a
Beck, ni a Jamiroquai.
Retorno con ánimo a mis notas y saco una cosa en claro.
Este disco tiene un espíritu guatequero, con el que no conecto. Y
sin embargo, me gustaría que me gustara el disco, porque Pecker me
inspira cierta admiración, un artista hecho a sí mismo, alejado del
pop más comercial, intuyo a un gran amante de la música y veo en él
a un gran letrista. Pero el disco sigue sin engancharme, con lo que
concluyo que la que falla soy yo. Así que te animo, si estás leyendo
esto, a que le des una oportunidad, porque se la merece y porque es
más que probable que te guste.
Después de
darle mil vueltas y en todos los sentidos, he descubierto que los
temas están mal ordenados. Si empiezo el disco por el último tema,
me gusta mucho más. Y es que, para mí, “Amor Vertical” es un temazo
como la copa de un pino. Voz y piano. Nada más. Un tema grande, muy
grande, donde Pecker luce su voz, su capacidad para escribir e
interpretar alejándose de la mezcla de estilos que parece encorsetar
el resto del disco. En “Amor Vertical” Pecker se muestra libre. Me
sorprende, mucho, no encontrar ni una sola mención a este tema en
todas las reseñas que he leído, ¿será porque nadie ha llegado al
final del disco? |