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Texto:
Marcos
Ripalda
Ladies and gentlemen, de las islas y sin aditivos ni
colorantes, nos llega este notable disco que devuelve la fe en el
pop clásico, con influencias del folk y del jazz, en clara alusión a
la debilidad que los hermanos Head, eternos olvidados de las listas
de discos recomendables, profesan a Davis y Evans. El álbum está
editado por el sello de Noel Gallagher (Oasis), que ahora mismo no
me acuerdo de si es el bullas que canta o el bullas que hace de
tranquilote y que compone.
The Corner Of
Miles And Gil,
como muy acertadamente figura en las revistas musicales y foros
especializados, aprovecha la dulzura psicodélica de The Byrds, la
inspiración melódica de The Beatles o Burt Bacharach y los
excepcionales hallazgos del álbum de Love, Forever Changes,
joya atemporal que figura entre lo más granado del pop.
De los doce cortes que componen el disco, podemos afirmar,
sin sonrojarnos, que más de la mitad son canciones excepcionales, lo
que es ya motivo suficiente para su adquisición inmediata. Sin
embargo, por pedir que no quede, a los hermanos Head, que llevan en
esto de la música más de veinte años (militaron en The Pale
Fountains y en The Strands, con desigual fortuna), les ha faltado el
canto de un duro para que un servidor se diese con un canto en los
dientes. Me explico: pongamos por caso el álbum Transformer,
de Lou Reed, que es lo que me ha dado, ya era hora, por enchufar en
el IPOD, por su fama, ya saben. Qué duda cabe que es un gran disco.
Una mitad sobrecogedora, un cuarto muy bueno y, ay qué lástima, otro
cuarto que ni fu ni fa o que no me mueve nada por dentro, que es lo
mismo. Pues eso. Que Transformer sería una joya si le
quitamos las 2 ó 3 que son ni fu ni fa.
De todas
formas, y es a lo que vamos, menos Artic Monkeys, como escribe mi
amigo Alfonso en su reseña de este grupo, y más glorioso pop inglés,
que este sí.
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