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Texto:
Marcos
Ripalda
El single
“Gobbledigook” abre el último disco de los islandeses. Un tema
alegre a tenor de la melodía. Porque lo que diga es lo de menos,
excepto si eres islandés, claro, y ni aún así. A pesar de ello,
estimo que es el tema más flojo del álbum. Eso sí, muy distinto a lo
que nos tienen acostumbrados. Le sigue la luminosa “Inni mer syngur
vtleysingur", algarabía de cuerdas y percusiones a las que se unen
en este delirio hasta trompetas. Con esta canción aún siguen
alejados de sus estándares y mejoran notablemente, eso sí, la nota
del ejercicio anterior. Está claro que
Med Sud I Eyrum Vid Spilum
Endalaust,
algo así como “Con
un zumbido en nuestros oídos, jugamos sin parar”,
es, por
ahora, menos ampuloso que sus predecesores en cuanto
a arrebatos sinfónicos, y que a un servidor, por cierto, le ponen la
carne de gallina, qué le vamos a hacer, si exceptuamos el
decepcionante Takk (2005), que, por lo que leo en la red,
tiene encandilados, para mi sorpresa, a un montón de fans.
A Sigur Rós le
ha salido un disco cálido sin que por ello hayan renunciado a cierta
grandilocuencia en sus estructuras rítmicas. Arrimándose al pop, han
entregado, quizás, su trabajo más accesible. Permanecen el
minimalismo habitual de los arreglos electrónicos, las cuerdas de
Amiina, los pianos litúrgicos (de la que “Festival” es un claro
exponente) y, por supuesto, la voz de castrato de Birgisson.
Algún exceso, obviamente, se les escapa, como el épico final del
tema “Ára Bátur”, aunque sigue sonando sobrecogedora, conste.
Además de la
excelente “Meo suo i eyrum”, el quinto álbum de estos llorones
contiene dos piezas notables: “Illgresi” y “Fljótavík”, donde el
inconfundible post-rock glacial de los islandeses deja paso a lo
acústico y orgánico del folk.
Med Sud I
Eyrum Vid Spilum Endalaust
pasará a la posteridad como el disco de los culos. Los culos que se
ven en la portada, se entiende, y que, por cierto, podrían pasar por
un fotograma de la película Los idiotas, de Lars Von Trier.
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