| |
Texto:
Ruth Bautista
Hay grupos que se pasan media vida sacando discos y de
repente, con uno de ellos, dan el bombazo. El bombazo comercial,
me explico, sin que ello signifique que el trabajo con el que
ascienden de liga sea el mejor que han hecho.
Hay circunstancias que ayudan, obviamente, como hacer un
vídeo estupendo de la mejor de las canciones del álbum (“Chasing
Cars”), cambiar de imagen y darte un corte de pelo de persona
normal, o incluir una de tus canciones en la banda sonora de
Anatomía de Grey, claro, que así vas y suenas directamente en
los 40. Que no sé si es a lo que uno puede, o quiere, aspirar.
Pero con ello vas a lograr dar el bombazo comercial del que
hablábamos antes y la próxima vez que vengas a tocar a Madrid no
será en la sala El Sol como la última vez, ¿nos apostamos algo?
Y el caso es que llevaban tiempo apuntando maneras y su
anterior trabajo, Final Straw (mejor que el que nos
ocupa, todo sea dicho de paso) contenía firmes candidatas a
sonar en cualquier serie del momento. Contenía incluso la mejor
de sus canciones hasta la fecha, la demoledora “Run”. Y es que
Final Straw era un disco, como lo diría… encantador. Por
contra, en Eyes Open se les ha ido un poquito la mano y
les ha salido pastelón pastelón. Por mucho que citen a Sufjan
Stevens en “Hands Open” o el ricitos se marque un dúo con la
hermanísima de Rufus, Martha Wainwright, que siendo fieles a la
verdad (la mía, aclaro) “Set the fire to the third bar” es la
canción más melosa e insoportable del disco y los dos me
recuerdan, para colmo, al dúo formado por la chica de La Oreja y
el chaval del piano de hace un par de veranos.
En resumen, que Eyes Open está bien, que como a casi
todo el mundo me gusta el pop agradable, simple y bien hecho.
Pero creo que Snow Patrol pueden, y deben, aspirar a algo más. Y
la próxima vez, menos azúcar, por favor.
|