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Texto:
Marcos
Ripalda
¿Hay vida
después de Funeral, el debut más sonado del 2004? ¿Habrá
sobrevivido la épica en Neon Bible, que toma su título
de la primera novela de
John Kennedy Toole,
aunque es más célebre, el escritor, por La conjura de los necios?
La banda de Montreal abre con un single demoledor, “Black Mirror”.
Luego se van desinflando e inflando, así que la colchoneta que queda
te permite meterte en el agua. Una cosa está clara: aquí no hay
secuela, no hay segundas partes. Neon Bible es una evolución,
para bien o para mal. No es, desde luego, un Funeral II, como
apuntan en algunos blogs. Eso sí, el grupo sabe apañárselas
con cuatro acordes y esos crescendos dramáticos que lo
pusieron en boca de todos. Desde luego, el álbum, si tuviera que
recomendarlo por los títulos, perdería mucho. Fíjense: “Espejo
negro”, “Mi cuerpo es una jaula”, “Océano de Ruido” o la propia
“Biblia de Neón”, títulos que parecen sacados de las portadas de
metaleros ilustres. ¿Pretenciosos? Yo creo que un poco sí.
Vayamos al
asunto. Los arreglos con ese órgano de iglesia de los que tanto se
ha hablado son lo más flojo del disco. Imagino que grupos como Low o
Migala le habrían sacado más jugo. Porque un órgano de iglesia
impone, seamos creyentes o no. De hecho, el disco tiene un cierto
halo religioso, que puede percibirse en el corte que da título al
disco, confeccionado como un mantra digno de Coil a medio gas. Luego
hay referencias y parecidos evidentes: “Oceans of Noise” es Bowie en
fiambrera y “Keep The Car Running” parece Springsteen cantada por él
mismo.
A pesar de
todo lo dicho, The Arcade Fire se mantienen en Primera
División y ni por asomo piensan entrar en puestos de descenso. Aún
les falta mucho para eso. No han perdido el toque de balón y meten
algunas goleadas. Pero, a veces, con los equipos pequeños, porque se
confían o se los toman a chufleo, caen penosamente. Ojito: que a la
tercera va la vencida y ahí os la pueden meter doblada, con perdón.
No perderse la
página web.
www.neonbible.com
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