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Texto:
Marcos
Ripalda
Sexta escucha. ¿Será cierto que a The Decemberists, ese
quinteto de Pórtland que en su anterior álbum, Picaresque
(2005), hizo las delicias de neófitos y seguidores, se le están
acabando las buenas canciones? Pues parece que sí. Que no se puede
estar siempre arriba. Y es que con cinco discos en cuatro años no se
pueden dar duros por pesetas. Porque el talento se tiene y no se
tiene y cuando se tiene no siempre está. Para que nos entendamos:
que los de R.E.M. con “Losing My Religión”, una de los mejores
himnos pop de la historia, podían haber bajado el cierre de la
tienda. Claro que luego sacaron el disco Automatic For The People
(1992), que es una joya. Vale, no cuenta.
El primer problema de The Crane Wife son las
canciones con más ritmo, que si en Picaresque eran gozosas,
aquí son una petardada. Eso sí, se desquitan cuando se ponen a
fumigar por las praderas melancólicas del mítico Nick Drake o el más
actual Damien Rice, cuyo primer álbum recomendamos. Además, con el
beneplácito de saberse arropados por una multinacional o
sencillamente porque les sale de ahí, se calzan un tema como “The
island, come and see, the landlord’s daughter, you’ll not feel the
drowning”, 12 minutos y 40 segundos que, como supondrán, se hacen
interminables. Y que conste que no tengo nada en contra de los temas
largos.
El segundo problema es la percepción que se obtiene del
conjunto. Hay canciones divertidas, baladas, temas de andar por
casa. Un poco de todo, ya ven. Pero se han barnizado del rock
progresivo y la psicodelia de los setenta más rancia, por lo que
suenan un tanto plomizos.
El tercer problema es su forma de enfocar el salto a una
multinacional. ¿Antes minoritarios y ahora multitudinarios?
¿Estadios a rebosar, tangas y calzoncillos volando por los aires,
niñas gorditas o con acné o ambas cosas, qué lastima,
enfervorizadas, que creen que se van a casar con el vocalista del
grupo? Nada de eso. Lo que sucede es que han desviado su caravana
hacia las carreteras comarcales del buen gusto imperante. Esto ha
contribuido a encorsetar los aires de vodevil de un pop fresco y
adulto que los había hecho imbatibles.
The Crane Wife
está coproducido por Chris Walla (Death Cab for Cutie) y Tucker
Martine (The Long Winters).
El título del disco está inspirado en un cuento tradicional
japonés titulado “La grulla agradecida”, que narra la historia de un
hombre que salva una grulla de morir. Y para no estropearles el
final, leo la tarjetita hasta aquí.
www.decemberists.com
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