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Texto:
Marcos
Ripalda
Pues sí que está bien el disco, sí. Y esta reseña bien podría no
haber visto la luz. Que ya se me atragantó el mes pasado, conste. Y
es que las primeras escuchas fueron ciertamente desalentadoras.
Supongo que como son amigos de Micah P. Hinson, esperaba algo en la
misma onda. ¿Y qué me encuentro? Un primer tema digno de una fumada
post Of Montreal, formación de la que, con suerte, hablaremos en
otro número. Total, que, a priori, íbamos mal. Pero luego descubro
que las letras están impregnadas de un halo apocalíptico nada
desdeñable y que las baterías tántricas, los sitares y los coros
gospel los acercan a Spiritualized.
El anterior trabajo de John Mark Lapham y compañía,
These Were The
Earlies (2004), era una recopilación de Eps,
por lo que podemos considerar
The Enemy
Chorus
el primer disco oficial de esta banda, cuyos miembros se reparten
entre Estados Unidos (Lapham y
B. Carr)
e Inglaterra (C.
Madden y G. Hatton), con mucho mar de por medio y
ADSL en óptimo estado, obvio.
The Earlies practican un pop
atmosférico resultón, basado en cuidadas armonías vocales y capas de
psicodelia setentera, que los sitúan entre los cargantes
y puntualmente deliciosos Of Montreal y la frivolidad aparente de
The Beach Boys, que no sólo iban a la playa a lucir tipito. |