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Texto:
Ángel Muñoz
Flequillos, trajes ajustados, lambrettas, orgullo mod,
regustos psicodélicos, locuras hammond, flores en el parque y hasta
un pequeño bulldog, y actitud, mucha actitud. Esto es lo que nos
ofrece este cuarteto de Rotterdam. Es difícil de encontrar en
España, hay que recurrir a la importación o, tal vez no sea lo más
correcto decirlo, al burrito de marras, pero es imprescindible
hacerse con esta joya, que seguro se convertirá en un auténtico
must en la discoteca de más de alguno. Y además darán qué hablar
en los circuitos especializados, en su país son ya toda una
celebridad, y aquí ya los he escuchado en la cabina de algunos de
los clubs más punteros, y entre su agenda de conciertos, repartida
totalmente entre los Países Bajos y UK, tienen un único hueco para
nuestro país, como no, en el próximo Purple Weekend, esto es ya muy
significativo.
Con una producción impecable, son dignos herederos de la
tradición mod de los 70, y han conseguido un disco de debut
impresionante tras las maneras que ya apuntaban con su EP del 2006.
Lo mejor que ha dado el Netherbeat en décadas. Pinceladas R&B, ska y
reggae, se combinan en temas como “Sad Boy” con una añoranza de
la Costa
Oeste de los 60, garaje y surf completan
la coctelera.
Temas como el primer corte, “Jump now”, son un tiro, el título
lo dice todo. No puedes parar los pies, dan ganas de bailar, de
correr… todo un hit. “Her Big Man” comienza con un sucio hammond y
unas guitarras que durante sus cortos pero potentes 2 minutos
recuerdan a los mismísimos Cramps. “I saw ABBA”, “Roughly” y “Je
suis parti”, son sencillamente impecables.
Anótalo en tu agenda, ajusta tu corbata y prepárate para
disfrutar con lo que seguro será uno de los mejores discos del año
en su estilo.
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