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Texto:
Marcos
Ripalda
Para la playita no están mal. Pero de ahí no pasan. Pop
facilón con estribillos a los que pegar la hebra mientras ves una
puesta de sol más solo que la una. The Tyde suenan a cosa oída no
una, sino cientos de veces. Aunque cuelan “Separate Cars”, una
baladita muy digna de usar y tirar, y “Don´t Need a Leash”, que, con
un ritmo infalible y acogedor heredado de The Beatles, cierra el
disco.
Lo mejor de este grupo es la voz ahogada de Darren
Rademaker. Tercio de Bowie, tercio de Bret Anderson y otro de niño
pijo con tabla de surf.
Cierto es que hacen un pop discreto que, tangencialmente,
podría equipararles a Teenage Fan Club. Ya saben: canciones
agradables para oídos conformistas. Una lástima que The Tyde no haya
sido triturado en las radiofórmulas. Porque mecha tenían para arder.
De hecho, temas como “County Line”, con cierto afán revisionista al
estilo de The Beach Boys mezclados con el Bowie de “Jeanie Jeanie”,
o “Ltd. Appeal”, las más rockera del lote, y a la que le sobra el
estribillo, ay, con ese ritmito tan de los setenta, hubieran colado
entre tanto Ave María, nunca serás mía…
Por cierto, nada más que objetar, salvo su prescindibilidad.
www.thetyde.com
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