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Texto:
Ruth Bautista
Esta especie de fierecilla domada llamada Tori Amos publica
su enésimo trabajo, siempre tan constante, siempre tan prolífica,
siempre sus discos tan extensos. La pianista deslenguada de voz
dulce, la talentosa y admirada Tori. Juguetona, vuelve a la
personalidad múltiple, a los disfraces, a los personajes en este
American Doll Posse, en el que le ha dado por acompañar a su
pretendida frágil voz con la dureza de unas guitarras eléctricas muy
sureñas. Así que el disco, y esto es todo un cambio, le ha salido
agresivo en la forma, como si en el último momento hubiera decidido
pasar sus canciones por un filtro de alto contraste.
American Doll
Posse
es un disco chocante, como lo fuera en su momento el From the
choirgirl hotel, en el que le dio por la electrónica. Igual que
entonces, y como casi siempre con los cambios, cuestan las primeras
escuchas, cargadas de rechazo. Con el tiempo, uno echa la vista
atrás y ve que a pesar de que en su momento no nos gustó mucho, ha
resultado ser uno de los más escuchados. Me cuesta creer que pase lo
mismo con este American Doll Posse, trabajo que no acaba de
convencerme.
Como es habitual con ella, el disco se me hace largo. No
porque sea inaguantable, sino porque a canciones por disco creo que
no le gana nadie. Éste contiene veintitrés y no de las cortas, por
encima de los tres, cuatro minutos. Se ve que la capacidad de
concreción no es una de sus cualidades. Tiene muchas otras, eso sí.
Sus discos suelen contener dos o tres canciones impresionantes, que
hacen que el resto, las otras veinte, pasen agradablemente a pesar
de no estar al mismo nivel. El problema principal de este
American Doll Posse es que no consigo encontrar esas dos o tres
canciones, con lo que el disco resulta mediocre. Quizás la breve
pieza “Yo George” (sí, el George que todos pensamos), mejor “Big
Wheel”, y mejor aún el piano de “Bouncing Off Clouds”, pero ¿qué
hacemos con los setenta minutos restantes? Mejores sin duda que los
de la mayoría de los discos publicados hoy en día, pero lejos del
potencial de esta mujer. Que injusto me parece ahora esperar siempre
lo mejor de aquellos a los que admiramos. Pero así es.
La sensación final que te deja este álbum es que necesita
maduración. En unos años hablamos, ¿ok?
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