| |
Texto:
Ángel Muñoz
Dos talentos más que consagrados arropando a un
deslumbrante debut. Vilma y sus Señores. Esta suma da como resultado
Turbulencias, una obra de arte, un disco emocionante,
emotivo, contenido, hecho con mimo, con maestría, como una pieza de
artesanía.
El trío lo componen dos ilustres de la música nacional,
Ricardo Moreno, batería de Los Ronaldos, y David Gwynn, y la recién
llegada, Vilma. Una mujer de aspecto frágil y mirada intensa, cuya
voz rasgada e indolente, es el epicentro de uno de los mejores
trabajos del año, el cuerpo perfecto para ser arropado por unas
melodías realmente preciosas.
La nómina de colaboradores corta la respiración, a las
guitarras de David, y la percusión de Ricardo, cuya marimba da un
toque exótico, dulce y sensual, se suman gente de la talla de Pablo
Novoa, Mastretta o Miguel Malla. Puro arte, un derroche de talento.
Turbulencias
es un desfile de canciones cercanas, íntimas, dulces, con aires de
frontera, que hablan de sentimientos cotidianos y tragos duros,
“Sangre en la pared”, de esperanzas contenidas, “Sucumbir”, y
verdaderas posiciones filosóficas ante la vida.
Es un disco que crea atmósferas cálidas, ciertamente parece
proteger frente a las turbulencias del exterior, quedarse a media
luz dejando que te acaricie la dulce y rota voz de Vilma mientras
afuera el mundo se apaga.
|