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Texto:
Ángel Muñoz
Segundo advenimiento del apocalipsis nuclear para que todos
sigamos moviendo las piernas.
Muchos son los llamados pero pocos los elegidos. Tras una
serie de andanadas maqueteras y demos como “Himno mosquito” y “Gas”,
estos cuatro virüs nucleares cosecharon premios suficientes como
para autoeditar su primer EP, Raza nuclear, con productores
de relumbrón como Cristian Vogel y Joe Robinson. Y llegó lo
inevitable, su primer largo, Sintonía Nuclear en 2006, y
ahora, dos años más tarde, no sólo no confirman su fórmula con
Manual del perfecto cardiaco, sino que la mejoran.
Como decíamos, muchísimos grupos repiten su fórmula, pero
pocos con tanto acierto. After punk etiqueta negra, muros acústicos,
bases electrónicas y mucha, mucha nostalgia de los 80, regustos a
Joy Division y sus últimas influencias electrónicas, Kraftwerk y
Front 242. Letras marcianas y surrealistas, futurismos en la línea
de Aviador DRO en canciones como “Plan B”, viajes siderales y trajes
espaciales. Y misterios brumosos en “Gügenheigen” que nos recuerdan
a Glutamato Ye – Ye. El “Baile de los Huesos”, corte de apertura
del largo, deja muy claras las intenciones del resto y hará que nos
movamos como androides en la noche.
Glamour y
electrónica, oscuridad y futurismo para poner la banda sonora de
calidad a una noche muy, pero que muy petarda.
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