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Texto y fotos:
Juan Aguado
No podíamos
tener ninguna queja acerca del principio del mes de Diciembre, pues
en dos días consecutivos teníamos la posibilidad de asistir a los
conciertos de dos de las bandas que más ganas teníamos de echarle el
diente. Por un lado estaban los belgas dEUS (cuya reseña
puedes encontrar entre las líneas de esta publicación) y por otro
los neoyorkinos Nada Surf.
Todo nos hacía
prever que este sería otro de los conciertos esperados por el
respetable más entendido de la banda, pues se había colgado el
cartel de todo vendido en la exigua sala Arena, y es de justicia
asegurar que el grupo estuvo a la altura de lo esperado. Pese a que
el local no es la panacea en cuanto a comodidad y sonido, no deja de
tener esa aura de sitio entrañable en el que el poco espacio (tanto
para banda como para público) hace a veces posible esa conexión
especial como fue la noche que nos ocupa. Sin mucha parafernalia
externa (luz escasa y nula decoración, sólo formada por un par de
espejos tras la batería) salieron a la palestra Matthew Caws a la
derecha, Daniel Lorca a la izquierda e Ira Elliot a las baquetas, y
a tocar.
Pues en esto
se basó la actuación de Nada Surf, sobre todo con un extenso
repaso al trabajo que traían bajo el brazo, el fenomenal The
Weight Is A Gift, en el que se basaron para formar gran parte de
su repertorio. De la presentación de material nuevo es difícil
quedarse con algún tema en concreto, pues este último trabajo es muy
completo y coherente, pero quizás los momentos más álgidos de la
noche se los podemos deber a la sinceridad de “Imaginary Friends”,
la calidez de “Your Legs Grow” o la delicada perfección de “What Is
Your Secret”.
El gran
porcentaje de canciones nuevas también dejó hueco para los temas de
la más pura onda “nadasurfera” como las cadencias de “80 Windows”,
“Blonde On Blonde” o “Amateur” cuando querían ir a medio gas,
“Bacardi” o “Hyperspace” para pegar el acelerón y finalmente
“Popular” para romper con todo. También entrañable fue el detalle de
cierta traducción simultánea que nos ofrecía Daniel Lorca cuando
Caws quería explicar alguna canción o simplemente saludar al
personal (llegado de bastante lejos en algunos casos).
En la noble
figura del telonero estuvo Howie Beck al que finalmente no
pudimos presenciar por obra y gracia del maravilloso tráfico de la
capital, pero que salió a dar un capote a los cabezas de cartel
tocando la guitarra en “Do It Again” y los coros al final del
concierto en “Inside Of Love”.
En resumen un
verdadero placer de concierto, en el que el grupo nos hizo disfrutar
de una de esas noches que pasarán sin duda a nuestro recuerdo.
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