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Texto:
Juan Aguado
Fotos:
Ruth Bautista
Si no se había alzado en la puerta el
“No hay entradas” en la presentación del nuevo material de Danko
Jones en Madrid, pues poco faltaría debido al ambiente sudoroso y
cargado de la sala. Pues si de manera habitual se puede disfrutar de
la música de estos canadienses en “lata” o en un festival al aire
libre, la complicidad y el “punch” de los estos muchachos se
multiplican por cuarenta mil en una sala mínima y diminuta como es
la anteriormente llamada Arena, en la que uno se pregunta como tres
tipos pueden meter tanto ruido.
Pues la música de Danko Jones es un
continuo y perpetuo uno contra uno, sin reglas y sin ataduras, es
una voluntaria caída a tumba abierta hacia no se sabe donde ni muy
bien por qué, pero como ellos mismos dicen siempre “louder & harder”.
Si We Sweat Blood era una dosis intravenosa de pura
adrenalina, en Sleep Is The Enemy esa inyección se acentúa y
se acompaña de una mayor carga sexual si cabe y, por supuesto, esto
era lo que venían a presentarnos a Madrid, con más de media docena
de los nuevos temas.
Con una disposición muy simple, con
Dan Cornelius detrás a las baquetas, John Calabrese a nuestra
derecha y la “bestia” Mr. Jones a la izquierda empezaron pues por el
principio, atacando el primer y acelerado tema del último trabajo
“Sticky Situation” e intentando por todo lo posible que el concierto
se convirtiera en una situación pegajosa lo antes posible. “Forget
My Name” y los deseos de arder en el infierno dieron paso a uno de
los temas más añejos del grupo como “Sugar Chocolate”. Las
composiciones de estos muchachos son densas y rocosas como “First
Date” (¿tu lo haces en la primera cita?) con esa base rítmica sólida
y machacante durante una duración perfecta para el rock como son los
tres minutos. Por otro lado tenemos a Mr. Jones que es así más o
menos como una máquina de exudar hormonas y sudor durante una hora y
media que se pasa en un abrir y cerrar de ojos. Con todo su catálogo
habitual de cabeceos, lametazos y comidas de intestinos con los ojos
a todo el personal femenino de la sala ejerce de algo más que front-man,
haciendo las labores de maestro de ceremonias pasando de “Bounce” a
“Don’t Fall In Love” vía “Wait A Minute” (vaya, este tema no tiene
carga sexual, ¿en qué estaría pensando?).
Entre tanto material nuevo (“Baby
Hates Me”, “Invisible”, “The Finger”) Danko tuvo una pequeña
dedicatoria a todas las féminas de la sala, que evitaban que esto
fuera una fiesta de salchichas con “Mango Kid”. Quizás lo más
destacado del concierto fue la escasa representación de Born A
Lion en el set pero era más que evidente que prefieran presentar
temas algo más recientes. Aún así no se olvidaron, ya hacia el final
del concierto, de “Play The Blues”, de la impagable base de bajo de
“Lovercall” o de la jam extendida de “Love Is Unkind” con la que se
despedían después de una escasa hora y diez minutos.
Bis, pues sólo hubo uno, lo dedicaron
a su clásico particular “Mountain” con alusiones a los grandes
fallecidos del rock como Cliff Burton, Johnny Cash, Jimmy Hendrix y
a las tres cuartas partes de la saga Ramone (…everybody is sexy in
heaven baby…) y después luces y adiós, hasta la próxima dosis (sin
prescripción, gracias).
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