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Texto:
Natalia Blanco Mariscal
Fotos: cortesía de heinekenpro.com
El pasado día 28 de Noviembre, fui una de las pocas
personas que pudo disfrutar del concierto que dio en la sala
Heineken Fangoria. En esta ocasión, los fan lo tuvimos crudo:
las invitaciones se conseguían por Internet. Nada de compras, de
reventas desorbitadas, y chanchullos varios para conseguirlas.
Por riguroso orden de entrada en la página Web de la susodicha
sala, se distribuyeron. Suerte para los pases de prensa.
Como comienzo y tras recibir una heladísima Heineken a
cargo de la organización gracias a mi pase de prensa, pude
asistir a la entrega, de manos de David Delfín, del disco de
platino, galardón que recibió Alaska tras la exitosa carrera de
ventas de Fangoria. Todo un espectáculo.
La noche comenzó con la actuación estelar, que no
estrellada, del grupo liderado por Mario Vaquerizo, marido de
Alaska, las Nancis Rubias. Lo que más llamó la atención fue el
ejercicio de equilibrio que realizó el susodicho cantante. Calzó
para la ocasión unos altísimos zapatos de tacón de aguja.
Impresionante. El play back no estuvo mal (para los que no lo
han visto nunca en concierto, esto es lo habitual).
En segundo lugar aparecieron sobre el escenario los
Miranda, grupo al que me atrevo a augurar un futuro musical algo
sonado. La ovación fue general.
Pensando ya que Fangoria no iba a tocar, aparecieron, para
dar buena cuenta del trabajo realizado en su nuevo disco El
Extraño Viaje, todos los componentes del grupo ataviados con
ropas de un blanco inmaculado, así como el escenario y algunos
instrumentos que también eran del mismo color. Tras tocar la
primera de las canciones y aunque la acústica de la sala era
realmente mala, pude ver como el variopinto publico (yo entre
ellos), se levantaba, cantaba, se dejaba llevar por la música.
Todo un éxito. Pero aun había más sorpresas: a mitad del
concierto, el blanco dio paso al negro: el grupo al completo
cambio el color de su ropa así como el escenario y algunos
instrumentos, dejando boquiabierto al personal. Su canción
“Criticar Por Criticar” con una letra sólida para no dejar bajo
el listón, hizo bailar a todo el mundo. La peculiar voz de
Alaska y los ritmos de Fangoria invadieron la sala. Todo un
gustazo.
Como colofón a esa noche y final apoteósico, pudimos oír el
clásico del grupo “Rey del Glam”. Podemos decir también los que
asistimos al concierto, unos privilegiados, que vimos en un
pequeño escenario al grupo acompañado de las Nancis, los Miranda
y la siempre genial Terremoto de Alcorcón (pudimos disfrutar de
tres de sus canciones en el concierto) cantando juntos, hecho
digno de contar a nuestros nietos. La guinda a un pastel
inolvidable. Pena que Fangoria no tenga contemplado pasarse en
mucho tiempo por Madrid...yo repetía. |