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Texto:
Ruth Bautista
Fotos:
Juan Aguado
La fase de calentar motores corrió a cargo de los
madrileños Seine, quienes ya sonaban cuando entramos en la sala.
Realizaron un buen trabajo y el público, que ya era abundante
durante su actuación, estuvo participativo con ellos, por lo que es
más que probable que los Seine se llevaran a casa, al igual que
nosotros, una buena sensación de su actuación.
Poco después de que ellos terminaran, salieron a escena los
chicos de Mando Diao. Teníamos ganas de verlos tras el buen sabor de
boca que dejaron el año pasado en Metrorock y en el FIB. Por lo que
descubrimos poco después, su evolución en el último año ha sido
marcada y nos dejaron una de cal y otra de arena. Su potencia y
energía en escena han pasado a ser realmente buenas. Comenzaron su
actuación con “Paralyzed” y “Down In The Past”, dos de los mejores
temas de su primer y segundo álbum respectivamente, Bring'em In
y Hurricane Bar. Y con solo estos dos temas ya tenían a la
sala completamente revolucionada y con su música metida hasta los
huesos. No pararon ni un segundo a comentar la jugada, lo cual
siempre es de agradecer, especialmente después de haber vivido unas
cuantas dosis de Mr. Howlin' Pelle Almqvist, capaz de conseguir
convertirse en un verdadero tostón entre tema y tema. Que de algo
tiene que servir tener hermanos mayores como The Hives, aunque solo
sea para no repetir sus errores y para que te lleven a comprar
zapatos a la zapatería más hortera de Estocolmo.
Y con el mejor ritmo enloquecedor transcurrió el concierto,
para deleite de las chicas que ocupaban las primeras filas y los
chicos colocados justo detrás. Como un torrente sonaron temas como
“Annie’s Angle”, “You Can’t Steal My Love”, “White Wall”, “God Knows”
y “Sheepdog”, con la que, para sorpresa de todo el personal,
abandonaron el escenario dando por concluido el bloque principal en
menos de cincuenta minutos. Tras la pausa de rigor, volvieron a
aparecer en escena para interpretar dos temas más y cerrar el
concierto. Al personal, que a esas alturas estaba en pleno furor,
recordemos que apenas llegábamos a la hora de concierto, aquello le
pareció una broma, por lo que insistió e insistió, tanto, que
sorprendidos y algo alucinados, los Mando Diao volvieron a aparecer
para interpretar un “Mama, you’d be on my side” tan patético, que
mejor hubiera sido que se hubieran ido directamente al hotel tras
una canción tan genial como “The Band”, segundo tema del bis. Y es
que parecía que en la larga pausa que se tomaron para reaparecer en
escena les había abandonado el espíritu que les mantenía en pie, y
cual marionetas de hilos rotos se tambalearon hasta llegar al micro,
con tal borrachera que no podían casi ni andar y menos aún tocar y
cantar. Fue un cambio tan impresionante, que parecía que nos los
hubieran cambiado por sus hermanos gemelos que se habían pasado el
concierto en el camerino tomándose un poco de todo. Tras este tema,
a nadie ya se le ocurrió pedir otra más. A casita con la boca
abierta.
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