música          cine          libros y comics          hemeroteca          contraportada
                                                                  portadas     contenidos anteriores

contenidos anteriores

discos

conciertos

películas

libros

 

RIDERS ON THE STORM

Madrid, La Riviera,

20 de abril de 2006

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Juan José Piña

 

A partir del momento en que compré las entradas para éste concierto, una ola de escepticismo me inundó. ¿Los Doors sin Jim Morrison son realmente los Doors? ¿Era Jim Morrison los Doors y sin él no son nada? No lo sé. Realmente me tenía que tomar éste concierto como el concierto de Queen + Paul Rodgers. No serían Queen, pero sería la banda de versiones de Queen mejor del mundo.

 

Está claro que los dos, como tantos otros, son casos similares. La necesidad de las grandes bandas de seguir tocando, a pesar del paso de los años… Es inevitable. Como jugadores de fútbol retirados que juegan en equipos de veteranos… ¿No se han juntado otra vez Los Beach Boys? Todo es posible en el mundo de la música. Todo.

 

No os voy a engañar. No he escuchado ni una sola canción de The Cult (ninguna de la que me acuerde ahora). No sé que tal es la voz de Ian Astbury, pero si que he escuchado a Jim Morrison y me hago cargo de que nada puede ser igual… ni siquiera remotamente parecido.

        

De ahí mis muestras de escepticismo. Pero también os digo que en el concierto de Queen + Paul Rodgers el espíritu de Freddie estaba presente (y no me refiero al tío del público que iba disfrazado de él, con bastante acierto, dicho sea de paso). Me refiero a la gente. A todos nosotros. ¿Quién hizo a Queen lo que era? Nosotros. ¿Quién hizo ser a los Doors lo que era?

 

Mi escepticismo y yo, junto con mi amigo Charlie (un auténtico fan de los Doors, al que le debo el descubrimiento de éste grupo tiempo ha) entramos a La Riviera.

 

El público se entregó desde el primer momento. Algo normal, teniendo en cuenta que antes justo de que saliera el grupo, estaba sonando Carmina Burana. Con esto la gente ya estaba en el bolsillo. Y para terminar de redondear el asunto emotivo, de repente se oyó:

 

“From Los Angeles, California……RIDERS ON THE STORM” Algo que el público ignoró y que sustituyo por el clásico “From Los Angeles, California… THE DOORS”, e inmediatamente “Roadhouse Blues”. El público entregado en cuerpo y alma desde la primera canción. Siguió el éxtasis con “Break on Trough”, y “Love Me Two Times” (Ámame Dos Veces, pronunciado en castellano por Ray Manzarek. El sonido hasta éste momento no era del todo bueno, Pero a partir de “When The Music Is Over”, cambió a mejor. Siguieron “Alabama Song”, previo chascarillos de Ray de decir todo lo que le gustaba de España: la sangría, la cerveza española… típico. Y es lo que le faltaba a la gente. Esto que tanto nos gusta. Que nos hablen en nuestro idioma. Aunque sean unas pocas palabras. Un Viva España. Un viva Real Madrid. Viva el Atlético.

 

Después “Backdoor Man” y “Five To One” (muy, muy buena) nos llevaron a un solo de Robbie Krieger (estilo flamenco, sin ser flamenco), que fue una introducción para, ¿lo adivináis?. Claro. “Spanish Caravan”.

 

Suiguieron la maravillosa “Peace Frog”, “21st Century Fox”, “Moonlight Drive” y “War Chile” la que de nuevo Ray, habló acerca de la guerra haciendo las delicias de la gente con su “Make Love Not War, fumando marihuana”. ¿Será ése el secreto de éstos monstruos para mantenerse con tanta energía?

 

Entonces, después de un par de versiones, llegamos al final del concierto, con “Touch Me” y con la apoteosis final de “L.A.Woman”.

 

Se despidieron. ¿Era el final? Todos sabíamos que no. Volvieron a entrar y las pocas fuerzas que nos quedaban después de dos horas, mágicamente se reactivaron con “Riders On The Storm” y una extasiante “Light My Fire”, incluido guiño a Los Beatles en el punteo de Robbie con “Eleanor Rugby” y despliegue de fuerza juvenil de Ray al tirar la silla del teclado, y tocar con pies y manos a la vez.

 

Y querían irse. En el punto álgido de nuestra existencia quería irse. Encendieron las luces. No se iba nadie. No podían irse. Hasta ellos mismos estaban sorprendidos de la reacción del público. No se esperaban una entrega de tal magnitud. Desde el primer acorde. Todos estuvieron magníficos. Ray Manzarek como lider absoluto. Normal, teniendo en cuenta todo lo que ha dado a éste grupo. Robbie Krieger, magnífico guitarrista, lugarteniente de lujo. Y que decir de Ian Astbury, que en ningún momento se sintió protagonista, dejando humildemente dicho protagonismo a Ray y Robbie, pero siendo él mismo.

 

No podían irse, así que los sacamos y para terminar (ésta vez sí), nos obsequiaron con una sorprendente “Soul Kitchen”. El éxtasis final.

 

He de decir que en éste concierto no apareció el espíritu de Jim Morrison, pero casi mejor, porque lo mismo su genio estúpido lo habría jodido. Mr. Densmore… ¡lo que se está perdiendo!

 

Derechos Reservados Octubre 2005 © www.plataforma21.com e-mail: contacto@plataforma21.com