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Texto:
Ruth Bautista
Fotos:
Juan Aguado
Dos horas y veinte minutos fue lo que necesitaron Sexy
Sadie para despedirse de su público. Un público fiel que les
ha seguido durante sus catorce largos años de carrera, algunos
desde el principio, otros desde la mitad del camino y muchos, en
representación del total, aquella noche en la sala reconvertida
Joy Eslava.
La banda mallorquina emitió un comunicado el pasado
septiembre en el que anunciaban su disolución como banda,
aprovechando que se encontraban en plena forma. Y ese parece
haber sido el problema, que Sexy Sadie se encontraban
desde hace varios años y álbumes ya en su mejor momento, sin
evolución posible y estancados en un nivel de calidad de sus
canciones, y ejecución de su directo, que solo permitía un
camino. Ante tales perspectivas queda solo una salida digna, la
que ellos han asumido y tomado.
La noche en que Sexy Sadie se despedían comenzó con
sus temas más recientes, los de sus dos últimos trabajos. La
perfección con la que nos tienen acostumbrados no falló y así
sonaron temas como “Someone like you”, o “You know that’s the
way I like it”. El problema es que como siempre, la perfección
es un poco fría y al público de la Joy, con tal frialdad, le
costaba creerse que aquello fuera un concierto de despedida.
Suerte que la noche iba a ser larga y daría tiempo a que hubiera
un poco de todo. Justo antes del primer parón de la noche sonó “Subsonic”,
caldeando por primera vez los ánimos y los motores.
Un breve intermedio permitió una rotación en la formación,
apareciendo en escena José Luis Sampol y Miqui Serra,
cofundadores de la banda. Con ellos dos llegó el recuerdo de los
primeros discos, más ruidosos, jóvenes, alegres y desenfadados.
Y con ellos, especialmente Miqui, apareció la emoción de la
despedida (disfrazada en su caso con la del reencuentro con su
público), contagiando así a los presentes. En esta tanda sonaron
“In The Water”, “Mr. Hat” y “Plastic Face”, acompañadas de
divertidas proyecciones a sus espaldas.
Continuando por la trayectoria de la banda, como llevados
de la mano por el fantasma de las navidades pasadas, llegó una
segunda pausa, para así cambiar de nuevo de componentes. Miguel
Pinti sustituyó a Miquel Serra como hiciera en la gira del
It’s beautiful, It’s love. Con su afilada guitarra al mando
interpretaron la única versión de la noche, que no podía ser
otra que el “Sexy Sadie” de los Beatles.
Este último Miguel fue sustituido de nuevo por Carlos Pilán,
quien acompaño a la banda en su álbum Butterflies y José
Luis Sampol cedió el bajo a Jaume Gost, bajista de la segunda
etapa de la banda. Con esta alineación, que no fue la última,
sonó “Charlie Jones”.
Los últimos cambios nos devolvieron a la formación final al
completo, Michael Young a la guitarra y Sergio Molina al teclado
y guitarra, que se unieron a los presentes Jaime García y Toni
Toledo. Así atacaron Lost & Found y Translate.
Bastante más emocionados y cansados que al comienzo del
concierto, saludaron y agradecieron a todos los que tenían que
agradecer y cerraron su trayectoria con el tema “A brand new
world”.
La mejor
banda indie del mercado nacional se despidió con un concierto en
el que hicieron un completo repaso a su carrera. Esperamos
encontrárnoslos de nuevo en nuestro camino. Hasta pronto amigos.
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