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Texto:
Marcos
Ripalda
Fotos:
Ruth
Bautista
Yo La Tengo.
No, la tienes tú. Esta perla digna del Festival del Humor es lo que
le oigo a un par de jovencitos andróginos antes de entrar en La
Riviera. Y hasta sonrío, conste. La Riviera, pese a su deficiente
acústica, es un buen lugar para conciertos como éste. Para grupos de
tirada media como Yo La Tengo, que hoy presentan
I Am Not Afraid Of You And I Will Beat Your Ass,
traduzcan, si quieren, ustedes.
Confieso no
ser un devoto de este grupo, aunque disfruté, y mucho, con el disco
I
Can Hear The Heart Beating As One (1997), que compré tras ver a Yo La Tengo en el FIB
de aquel año. Fue un concierto increíble y aquel día, excepto los
majestuosos Manta Ray, nadie les hizo sombra. Por eso estaba un
tanto inquieto al comenzar el concierto. ¿Serían tan buenos como
recordaba? Y si eran tan buenos, ¿por qué sólo les había comprado un
disco?
Comenzaron tal y como los recordaba, con un torrente de guitarras y
el ácido fraseo de un simpaticote e informal Ira Kaplan vestido con
camisa roja. La cosa pintaba bien. Luego se pusieron tiernos
(agradecido) y acabaron subiendo la intensidad hasta convertir en
ruido (no agradecido) lo que bien pudiera haber sido un pasote
puntual de guitarras y no más. Porque hay genio y figura, conste,
pero un servidor prefiere menos genio. Y es que Yo La Tengo sonaron
como unos Mogwai incontenibles en demasiados momentos.
Yo La tengo son un trío que permuta en el escenario. Lo mismo Ira
Kaplan toca el piano que Georgia Hubley canta o James McNew le da a
los bongos. Y esto los hace especiales. Multiinstrumentistas que,
además, saben cantar. Porque la voz de Georgia es tan plácida como
la de Mimi Parker, de Low, y la de Ira oscila entre la candidez de
The Beach Boys y el soul mórbido de Greg Dulli. Y no nos olvidemos
de James, grandullón al que un servidor le agradeció que cantase la
única canción que recordaba de su paso por el FIB.
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