música          cine          libros y comics          hemeroteca          contraportada
                                                                  portadas     contenidos anteriores

contenidos anteriores

discos

conciertos

películas

libros

 

YO LA TENGO

Madrid, La Riviera,

2 de diciembre de 2006

Texto: Marcos Ripalda

Fotos: Ruth Bautista

 

Yo La Tengo. No, la tienes tú. Esta perla digna del Festival del Humor es lo que le oigo a un par de jovencitos andróginos antes de entrar en La Riviera. Y hasta sonrío, conste. La Riviera, pese a su deficiente acústica, es un buen lugar para conciertos como éste. Para grupos de tirada media como Yo La Tengo, que hoy presentan I Am Not Afraid Of You And I Will Beat Your Ass, traduzcan, si quieren, ustedes.

 

Confieso no ser un devoto de este grupo, aunque disfruté, y mucho, con el disco I Can Hear The Heart Beating As One (1997), que compré tras ver a Yo La Tengo en el FIB de aquel año. Fue un concierto increíble y aquel día, excepto los majestuosos Manta Ray, nadie les hizo sombra. Por eso estaba un tanto inquieto al comenzar el concierto. ¿Serían tan buenos como recordaba? Y si eran tan buenos, ¿por qué sólo les había comprado un disco?

 

Comenzaron tal y como los recordaba, con un torrente de guitarras y el ácido fraseo de un simpaticote e informal Ira Kaplan vestido con camisa roja. La cosa pintaba bien. Luego se pusieron tiernos (agradecido) y acabaron subiendo la intensidad hasta convertir en ruido (no agradecido) lo que bien pudiera haber sido un pasote puntual de guitarras y no más. Porque hay genio y figura, conste, pero un servidor prefiere menos genio. Y es que Yo La Tengo sonaron como unos Mogwai incontenibles en demasiados momentos.

 

Yo La tengo son un trío que permuta en el escenario. Lo mismo Ira Kaplan toca el piano que Georgia Hubley canta o James McNew le da a los bongos. Y esto los hace especiales. Multiinstrumentistas que, además, saben cantar. Porque la voz de Georgia es tan plácida como la de Mimi Parker, de Low, y la de Ira oscila entre la candidez de The Beach Boys y el soul mórbido de Greg Dulli. Y no nos olvidemos de James, grandullón al que un servidor le agradeció que cantase la única canción que recordaba de su paso por el FIB.

 

Derechos Reservados Octubre 2005 © www.plataforma21.com e-mail: contacto@plataforma21.com