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Texto:
Asier R.
Fotos:
www.luceromusic.com
Aunque ha pasado bastante tiempo desde el concierto de
estos yankis auténticos (2 de marzo), nunca está de más hablar de un
buen concierto.
Como ya habréis visto en esta misma revista, por aquí
pensamos que Lucero se encuentran en un buen momento y que
van a despegar para volar bien alto. Al concierto se le puede hacer
una comparación parecida.
Tras entrar en la sala para comprobar si el órgano/piano
estaría presente, y ver con mezcla de incredulidad y decepción que
no (no olvidemos que en el último disco juega una baza fundamental,
esperamos a que saliesen nuestros chicos en cuestión para ver qué
nos ofrecían.
Y allá que fueron, supliendo con ganas y guitarras la
ausencia del mencionado órgano y logrando dar un concierto entre
enérgico y emotivo en el que sobresalieron las canciones de su
último disco, de las cuales eligieron para deleitarnos un buen
número, eso si, bastante tardío. Entre ellas disfrutamos de “The
Mountain”, “Sing Me No Hymns”, “I Don´t Wanna Be The One”, “She
Wakes When She Dreams” que precedió a “The War” canción que cierra
su disco Nobody’s Darlings (otra gran obra) y que juntas
formaron un momento en el que Ben Nichols salió solo a tocar estas
dos canciones de forma muy sentida (“The War” en concreto está
dedicada a su abuelo) para dar paso posteriormente a la genial y
enérgica recta final.
Si no me equivoco, la mayoría de canciones la conformaron
sus discos Nobody’s Darlings y Rebels, Rogues And Sworn
Brothers. Aunque las constituyentes de su último disco empezaron
a sonar sorprendentemente tarde.
Tal vez la parte más negativa del concierto fue de hecho el
comienzo, de ahí mi anterior comparación con el despegue, y también
esos momentos de canciones lánguidas y sin la suficiente fuerza como
demostraron posteriormente las canciones ya mencionadas que cantó
Ben Nichols y que pese a ser de un estilo parecido sonaron más
emocionadas y frescas. Y es que en un concierto tan largo, algún
pequeño (pequeñito) altibajo se perdona.
Y qué decir del grupo, un diez para el guitarrista, Brian
Venable que se desbocó en ocasiones con su guitarra sin excederse y
al batería que desde mi punto de vista estuvo perfecto en todo
momento. Otra cantar fue el bajista, que estaba medio colocado, o
eso parecía, aunque conseguía cumplir con sus partes de bajo.
En resumen, gran futuro, esperanzador presente y gran
presentación en España (o al menos en Madrid). Eso si, no pudieron
evitar que en algunas canciones, los teclados sonasen mentalmente en
nuestras cabezas.
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