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Texto y fotos:
Ángel Muñoz
Un concierto
redondo, genial, de esos que te hacen salir de la sala con una
sonrisa de oreja a oreja. He visto al Sr. Beck Hansen en directo
bastantes veces desde el Mellow Gold, que ya ha llovido, y
pocas veces me ha defraudado, y esta vez me ha impresionado.
Lástima de sonido el de La Riviera, pero esto es un handicap que
asumes cuando llegas a la sala del Paseo de la Virgen del Puerto,
toque quien toque va a sonar mal.
Veamos,
Modern Guilt es una auténtica maravilla, en la que Beck por fin
ha dejado de volverse loco con experimentos sonoros frecuentemente
desconcertantes propiciados tal vez por la presión de tener que ser
el salvador de la modernidad, de sorprender con cada disco después
del apabullante Odelay, y tal vez con esa sensación de
libertad y la estupenda producción de Danger Mouse, ha creado esta
joya. Porque Beck es un músico con mayúsculas, uno de los mayores
talentos de las dos últimas décadas.
¡Y cómo suena
en directo este Modern Guilt! (aceptando ese “sonido Riviera”
). Temas como “Gamma Ray” son ya un clásico de su repertorio. Pero
no se quedó en Modern Guilt desde luego, y el set list fue
realmente muy inteligente, y se supo meter al respetable,
treintañero en su mayoría, modernos nostálgicos de la fecunda década
de los 90, en el bolsillo. Empezó como un tiro con “Devil’s Haircut”,
y en segundo lugar, nada más empezar, cuando nadie lo esperaba: “Loser”.
El delirio. Todo artista de la talla de Beck dispone de unos cuantos
clásicos en su carrera, pero con frecuencia sólo un himno, y ese es
Loser. Con el que creció dando botes y moviendo la cabeza toda una
generación. Los pelos de punta gritando ese “I’m a loser baby...” y
sin dar tregua encadenó “Nausea” y “The New Pollution”. El concierto
estuvo salpicado de temas conocidísimos por el público sacados de
Güero, Odelay y Midnite Vultures. “Sex Laws”,
“Mixed Bizzness”, “Qué onda güero” y “Girl”, hicieron agitarse y
cerrar los ojos con una sonrisa hasta al más escéptico asistente. Y
el fin de fiesta con una contundente versión del E-Pro de Güero
fue un auténtico pelotazo con un público entregado coreando la
canción.
Más maduro,
más sereno, más libre, Beck nos ha demostrado con creces el genio
que es. Contundente, juguetón, ecléctico, una vez más, no defraudó.
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