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Texto y fotos:
Ángel Muñoz
Sencillamente impresionante, impecable, así fue el
concierto que ofreció The Modfather, Paul Weller, a un
público fiel y totalmente entregado que llenaba La Riviera de polos
Fred Perry, camisas Ben Sherman, corbatas, pantalones pitillo,
flequillos, patillas y mucha, mucha actitud.
Aunque The Jam forma parte indisoluble de la banda sonora
de mi juventud, y se encuentra en mi particular altar de ídolos
musicales, nunca había tenido la oportunidad de ver en directo a
Paul Weller, y he de decir que no solo no me defraudó sino que salí
con un buen sabor de boca que muy pocos directos me han dejado.
Weller ratificó en directo, lo que ya demostró en su ya comentado
22 Dreams, es un genio, y será recordado como uno de los mejores
músicos de la historia del rock. Lejos de contentarse con tocar una
y otra vez sus viejos temas, hace poco nos regaló un disco cuando
menos deslumbrante, que ahora presentó en directo junto a muchos de
sus viejos temas tanto en solitario como con The Jam, en un
inteligente setlist confeccionado para enganchar al personal.
Primer apunte, la primera vez en mi vida y en los cientos
de conciertos a los que he ido que si en el cartel de un concierto
pone
21.30, a las 21.28 estaba Paul Weller y su banda apareciendo en el
escenario.
Puntualidad inglesa.
El concierto comenzó de manera apabullante, con “Changing man”, “22
Dreams” y “All I wanna do (is better with you)”.
De esta manera, arropado por una banda realmente magnífica,
a la guitarra el ex Ocean Colour Scene Steve Cradock, transcurrieron
dos horas de puro placer musical. Cómo se mueve Weller en el
escenario, qué sonido (incluso con el conocido handicap de tocar en
La Riviera), qué presencia, qué tablas y qué oficio, no se podía
esperar menos, y Weller nos dio de todo, un poco más.
El concierto decayó un poco en algunos temas centrales en
lo que Paul Weller se sentó al piano (con gran maestría) para
interpretar algunos temas de su último trabajo, “Empty ring”, “Black
river” …, en los que se adentra en unos aires crooner que no
le van demasiado, el respetable no arropó demasiado esta propuesta
que afortunadamente no ocupaba demasiadas líneas del setlist, y en
seguida el directo se reavivó y de qué manera con “Sea Spray” y
“Porcelain Gods” que terminó en un memorable mano a mano a la
guitarra de Paul Weller con Steve Cradock, ¡qué bueno!, ¡qué
grande!.
El final fue el auténtico delirio: “Let’s entertainment”
puro The Jam, el público totalmente entregado con este auténtico
himno. Seguida de “Wild Wood”.
Con esto terminó el concierto a la espera de los
espectaculares bises: “Peacock Suite” y “A Town called Malice” …
¿qué más se puede pedir? De esta manera no es extraño que tras dos
bises, y dos horas, con las luces encendidas y la música de fondo
sonando, nadie se movía, y pedíamos más y más. Y Paul Weller, ya
cambiado, encantado, y su banda, sin focos, con las luces encendidas
y cigarro en mano, hermanó a todo el público coreando una estupenda
versión de “All you need is love”. Alucinante.
Uno de los
mejores conciertos de la temporada en Madrid, sin duda. El padre del
mod paseó su impresionante figura y su inolvidable repertorio
arropado por una contundente banda haciendo que todos los presentes
saliéramos de La Riviera en una nube. Sencillamente genial.
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