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CORINNE WEST

Madrid, Sala Clamores

 14 de enero de 2009

 

 

Texto: Ruth Bautista

Fotos: Juan Aguado

 

Concierto programado a traición, entre semana, a mitad de enero, y sin apenas promoción. Cualquiera diría que se trata de uno de esos famosos artistas que realizan un concierto sorpresa super exclusivo. Pero no, se trata de Corinne West, que de famosa por estos lares tiene poco. Como consecuencia obvia, veinte personas en la sala. Eso sí, la sensación de concierto exclusivo no nos la quitará nadie del cuerpo, pues pocos o muchos en la sala, esta mujer se vale por sí misma para caldear el ambiente y sumirte en uno de esos sueños despiertos que te llevan a otro lugar aunque sea tan solo por una hora.

 

En teoría presentaba su segundo disco Second Sight (2007), aunque en la práctica se presentaba a sí misma, pues era la primera vez que actuaba en España y muy posiblemente que se la oía. Y la actuación fue chocante, a la vez que una gran experiencia. Esta mujer, etiquetada de mezcla de Americana con toques de Folk y Rock, además de bluegrass en su segundo trabajo, comenzó el concierto de forma agresiva, fijándonos bien al asiento, que nadie debía moverse de donde estaba. Pronto vimos que tiene una potentísima actitud a mitad de camino entre la fiereza y fuerza de Melissa Etheridge y la belleza y delicadeza de Sarah MacClahan. Y así el concierto, que empezó agresivo, pronto fue evolucionando hacia temas más tranquilos y suaves para finalizar de forma contundente. Corinne se mostró comunicativa y entre canción y canción se molestaba en presentarnos las canciones. Eso sí, quizás no bien informada de nuestro nivel de inglés. Hizo un buen repaso a sus dos discos. Del primero, Bound for the living (2004), rescató algunos de sus mejores temas: “Amelia”, “Angel”, “Maybe love will find you”, “Road Work ahead”, muestras todas ellas de su lápiz afilado y su brillante voz. Acompañada en todo momento por su guitarra, y por su compañero, Doug Cox a la slideguitar. Al segundo trabajo le dedicó algo más de tiempo y presento muchos de sus grandes temas, como el que lo abre “Second Sight”, “Gandy Dancer”, dedicado según reconoció a una de sus pasiones, los trenes, en honor a un viejo que trabajó todas su vida en las vías del tren, a los que se les llamaba como el título de este tema. Uno de los temas que más impresionaron fue “Hell Yes”, en el que se reafirma de su decisión de abandonar los estudios siendo adolescente y echarse a la carretera a descubrir el país y a descubrirse a sí misma. Una bofetada de realidad que en dos segundos te hace reflexionar sobre la gran distancia que existe entre su país de origen y el nuestro, uno nuevo y otro viejo, y como en aquel aún existe la posibilidad de salirte del camino oficial para explorar y caminar por vías secundarias, alternativas, para hacer el viaje a tu manera. Aquí, cualquiera que se salga de la autopista principal sabe que solo puede acabar en vías muertas. Jovial cada Hell Yes que ella gritaba, con la rabia y felicidad.

 

Poco después dio fin al concierto y antes de que nadie se hubiera marchado ya se encontraba caminando entre su público, preguntándonos a todos qué nos había parecido el concierto y sobre todo, qué nos había llevado allí, sorprendida ella misma de haber congregado a dos docenas de personas en una noche como aquella.

 

www.corinnewest.com

 

 

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