|



|
Texto: Juan
Aguado
25 de diciembre de 1960: Nace Zachary Beaulieu,
cuarto de cinco hermanos. Vive en el seno de una familia muy
tranquila de los extrarradios, con una madre afectuosa y un padre un
poco huraño (Michel Côte), pero orgulloso de sus chicos. Se suceden
los cumpleaños de Zachary, irremediablemente solapados con la
celebración de Navidad y la consiguiente misa del Gallo. La familia
de Zachary es tradicional y católica, pero la evolución de los
muchachos, teniendo como protagonista a Zachary no será tal y como
se lo imaginaban sus padres.
Con los acordes de “Shine On You Crazy Diamond” se
empezará a vivir la metamorfosis de Zachary, interpretado a partir
de este momento por Marc-André Grondin. Hablando de música, en esta
cinta tiene un protagonismo especial, desde la adoración del padre
de familia por Aznavour y por Patsi Cline (de la cual un disco de
importación será eje fundamental en la historia) hasta la evolución
de Zachary con los ya nombrados Pink Floyd, Rolling Stones, David
Bowie y hasta unos seminales Sex Pistols. El preferido del cabeza de
familia irá descubriendo su orientación sexual, con un particular
coqueteo con todo tipo de sustancias y terminará por completar una
búsqueda desesperada de sí mismo.
El propio
nombre de la película la define por si sola, es una loca comedia
cargada de mucho drama y sentimiento. Jean-Marc Vallée explora las
relaciones paterno-filiales y la capacidad del ser humano de
aceptarse a sí mismo y a los demás, aunque sea a regañadientes.
Estéticamente cuidada (con unos creíbles años sesenta y setenta) y
rodada desde un punto de vista moderno y actual, C.R.A.Z.Y.
es muy recomendable, sobre todo por la fantástica labor de Marc-André
Grondin (genial interpretación del Space Oddity de Bowie) y Michel
Côte. |