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COPYING BEETHOVEN
Una película de Agnieszka Holland
Interpretada por: Ed Harris, Diane Kruger, Nicholas Jones,
Joe Anderson, Matthew Goode, Ralph Riach y Angus Barnett. |
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Texto: Ruth
Bautista
Copying
Beethoven
es una nueva recreación sobre la vida y obra de Beethoven, centrada
en sus últimos años. Comienza en la época en la que se estrenó la
Novena Sinfonía (1824) y nos lleva hasta su últimos días (1927).
A partir de un extenso trabajo de investigación de los
documentos existentes de la época, la directora Agnieszka Holland
nos presenta a un Beethoven, encarnado por un irreconocible Ed
Harris, convertido casi en una bestia humana, de modales rudos y
violentos, consumido por su sordera. Para darle la réplica, la
directora se toma la libertad de crear un personaje, reuniendo en
uno a varias personas reales, para poder así reflejar, en sus
propias palabras, la realidad de Beethoven y de su música. Este
personaje, Ana Holtz, está interpretado por la bellísima actriz
alemana Diane Kruger con gran intensidad y soberbia, sin dejarse
intimidar por las arremetidas constantes de la bestia Beethoven/Harris.
La película comienza con una sucesión de fotografías en
movimiento con la que se nos introduce en la época y en el lugar, la
Viena del s. XVIII. Y el movimiento va a ser, ya desde el principio,
la característica fundamental del film, que adolece de unos juegos
de cámara continuos y exagerados. El punto álgido de este movimiento
llega a mitad del primer bloque del metraje, en el que se representa
la noche del estreno de la Novena Sinfonía, en una larguísima escena
en clave de vídeo musical. Se trata de una escena muy complicada,
rodada con seiscientas posiciones de cámara distintas para el
concierto y con un laborioso trabajo previo de storyboards
que se llegaron incluso a animar por ordenador. El resultado es
sobrecogedor, aunque también cargante, por lo que el espectador
llega a los aplausos del público asistente al estreno con cierto
alivio.
En cuanto al
resto del metraje, la película se desarrolla correctamente, capaz de
mantener el interés hasta el final. Un final poético para el primer
compositor romántico, pero final totalmente falseado respecto a la
veracidad histórica, ya que muestra una situación a la muerte de
Beethoven descaradamente “inspirada” en Amadeus, de Milos
Forman, aunque sustituye el rudo final de una fosa común en un
lluvioso día del frío invierno de Mozart, por un bello paseo de Ana
Holtz por un campo de flores al comienzo de la primavera. |