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Texto:
Consuelo Sánchez Condés
“En el principio
de los tiempos, los dioses hicieron la tierra, el cielo, el agua, el
fuego, los animales, y el hombre y la mujer... Pero uno de los
dioses era muy cabrón...” Es la historia que le cuenta Don Plutarco
a su nieto para distraerle de las dificultades que se avecinan.
Ambos han huido de su pueblo, bajo la represión del ejército a la
guerrilla, y se refugian en el monte. Numerosos han sido los
prisioneros que han hecho los oficiales, entre los que se encuentran
la madre del niño y su hermana. De manera que el hijo de Don
Plutarco –esposo y padre- busca la forma de liberarlas. Ante las
complicaciones para tomar las municiones que han abandonado los
guerrilleros en el pueblo tras la huída, Don Plutarco se decide a
improvisar.
Visita a su patrón
para pedirle una burra, que cambiará por sus tierras, en un acto
desesperanzado. Con ella, y acompañado de su violín, se acercará al
pueblo para tratar de embaucar a los milicianos y adentrarse en los
escondrijos para recuperar las armas allí escondidas.
Dicen que la
música amansa a las fieras, y sonando el violín, el arma inofensiva
del campesino, logrará día a día acercarse un poco más. Hasta que
decida que “se acabó la música”.
El actor
principal, Ángel Tavira –recibió el premio al mejor actor en el
festival de Cannes de 2006, y no ha estudiado actuación-, violinista
en la vida real desde muy joven, está acompañado de un buen reparto:
Dagoberto Gama (que nos sonará de Amores Perros),
Gerardo Taracena (que ha aparecido en Apocalypto,
dirigida por Mel Gibson), entre otros, en un plantel primordialmente
masculino, aunque las mujeres guerrilleras hacen su papel.
La película
mexicana, realizada en blanco y negro, lleva rodando de festival en
festival y recaudando premios internacionales desde el 2005.
Finalmente se estrena en nuestro país. La fotografía no deja de
tener un buen encuadre, bastante creativa en el blanco y negro que
lo que hace es destacar la crudeza de los acontecimientos. Una cinta
bastante reivindicativa frente a los conflictos de la zona, pero
pacífica y muy artística.
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