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IN THE MOOD FOR LOVE

Una película de Wong Kar-Wai

Interpretada por: Maggie Cheung, Tony Leung, Lai Chin, Siu Ping-Lam, Rebecca Pan, Chiu-Wai.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Indalecio Machuca

 

Los invisibles átomos del aire

en derredor palpitan y se inflaman,

el cielo se deshace en rayos de oro,

la tierra se estremece alborozada.

 

Oigo flotando en olas de armonías

rumor de besos y batir de alas;

mis parpados se cierran…¿Qué sucede?

¡Es el amor que pasa!

 

 

Así como Bécquer identificaba el amor como una extraña energía que estremece a su paso y flota en olas de armonías, así también el cineasta chino Wong Kar-Wai lo describe en un hermoso poema en imágenes rebosante de puro romanticismo. Porque todo depende de quién sostenga la pluma, el pincel o la batuta, si no es artista jamás su obra podrá hacer despertar la sensibilidad de quienes la admiran. Y esta espléndida película oriental, llamada en su versión original como “Frescor de Flores” y conocida internacionalmente como In the Mood for Love,  no sólo despierta la sensibilidad del más adormecido espectador sino que además demuestra que tras el horizonte del visor de su cámara amanece un artista dispuesto a iluminar el cine. Y así lo hizo en numerosos festivales del mundo allá por el año 2000 donde cosechó grandes elogios y el film consiguió convertirse en un éxito internacional que terminó por consagrar a Wong Kar-Wai como un genio estrella de la cinematografía universal.

 

La acción de In the Mood for Love transcurre en el Hong-Kong de los sesenta, más concretamente en el año 1962. Un hombre y una mujer se hospedan en el mismo hotel y descubren que sus respectivas parejas son amantes. Esta es la base argumental que le sirve al director para hablar del amor desde una óptica melancólica, una mirada interior que proyecta sentimientos de aflicción sobre los personajes, involuntarios transmisores de un pálpito desgarrador que les retrae y les convierte en víctimas. El amor aparece tras el umbral de una puerta cerrada, unas rejas que encarcelan el alma y la someten al presidio de una vida rutinaria y vacía. WKW retrata con suma elegancia y espíritu detallista una época caracterizada por un sentido estricto de la moralidad que convertía en delincuentes a aquellos que osaban apostar por el amor verdadero en lugar de seguir disfrazando sus sentimientos de cara a una sociedad inquisitoria.

 

Al igual que un poeta que enlaza sus versos de la forma más bella, Wong Kar- Wai demuestra un sentido obsesivo por la búsqueda estética y nos sumerge en una atmósfera cautivadora, casi onírica,  un viaje hipnótico de sensaciones que provocan desconcierto y fascinación. Un viaje allá donde reside el recuerdo, lugar de hermosas y reconfortables estancias por donde vaga el sentimiento roto de la nostalgia, en donde la mente recrea una vida distinta, un pasado por el que los protagonistas sienten una añoranza enfermiza y del que no pueden desligarse pues atado fue su corazón en aquel tiempo. De ello también trata In the Mood for Love y sobre todo la película que le sucede y complementa, 2046, estrenada cuatro años después con gran expectación y entusiasmo por parte de la crítica.

 

La música interviene de una manera muy especial en un filme en el que apenas hay diálogos, en donde los personajes se comunican a través de su cuerpo, como siguiendo una coreografía de sentimientos que les hace bailar al ritmo de una triste melodía. Resulta extraordinario el poder fascinador que la selecta banda sonora de esta película produce en comunión con las imágenes y que la convierte en una inusitada experiencia visual. Una música original a cargo del compositor y famoso violinista norteamericano Michael Galasso, que aporta las notas que acompañan al poético final de la película en las ruinas de Angkor Wat, además de una sensual, envolvente y vaporosa sintonía titulada Yumeji´s Theme y compuesta por Shigeru Umebayashi, el exótico tema de Bryan Ferry que da nombre a la película y una más que curiosa selección de éxitos latinos de Nat King Cole en castellano. Las cuerdas de un violín desgarrador y la lluvia y su peculiar y rítmico chapoteo son elementos sonoros que intensifican el estremecimiento interior que sufren los personajes y que revisten de aparente serenidad, aunque sus miradas no puedan ocultarlo y les delaten.

 

In the Mood for Love es ya una película mítica, referente obligado del nuevo cine asiático, que refresca de originalidad y talento las tierras occidentales, sumidas en un largo y frío invierno artístico, y en donde flores como aquellas hace tiempo que  comenzaron a marchitar.

 

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