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Texto:
Ruth Bautista
El director Michael Winterbottom posee una carrera dilatada
con obras en su haber tan destacadas como 24 Hour Party People,
9 songs o la que nos ocupa In This World. De temática
ecléctica, sin embargo, Winterbottom imprime a cada proyecto un
carácter personal e indiscutiblemente serio, ya sea para retratar la
generación punk de los 70-80’s, las relaciones sexuales de pareja o
la tragedia de las migraciones humanas clandestinas.
In This World presenta en clave de falso documental
la migración de dos refugiados adolescentes desde el campo de
refugiados afgano de Peshawar hasta Londres a manos de unas mafias
desorganizadas, pero firmemente instauradas. La película tiene una
estructura bien definida en secciones que representan los tramos del
viaje. Estas secciones se encuentran enmarcadas por animaciones
sobre un mapa físico que nos obliga a recorrer visualmente el
camino, junto con estos dos refugiados, a la par que se nos comentan
estadísticas sobre la situación mundial de dichas migraciones. Las
paradas del viaje son Pakistán, Irán, Turquía, Italia y, finalmente,
el anhelado Londres.
Obviamente se trata de una película dura de ver, debido a
su indiscutible trascendencia social actual. Se adentra sin pudor y
sin reparos en terrenos en los que la mirada tiende a escabullirse y
el pensamiento grita para ignorar. Sin embargo, y aunque este no es
el fin de ninguna película, es didáctica como ella sola y debería
ser materia obligatoria de estudio en institutos de todos aquellos
países que se encuentran entre los destinos habituales de estas
migraciones, en donde se mira con desprecio a las personas que
llegan de fuera, sin pararnos a pensar ni tan solo un instante en el
camino que han recorrido para llegar a recibir nuestro desprecio.
Winterbottom logra con destreza crear una película sin un
ápice de sentimentalismo y precisamente por ello la carga de
realidad. Ha rodado algunas escenas magníficas, como el recorrido
nocturno por las montañas nevadas de Turquía o el asfixiante
trayecto hasta Italia. Logra con aparente sencillez retratar la
inhumanidad de los éxodos desesperados y lo dota de un carácter
universal, ya que su ruta de Asia a Europa es extensible a la de
Suramérica o África a Europa y Estados Unidos; es decir, la ruta
hacia el falso paraíso. |