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INTERVIEW
Una película de Steve Buscemi

Interpretada por:
Steve Buscemi, Sienna Miller…   

 

 

 

 

 

Texto: Bálder Montesinos

 

Encerrar a dos o tres personas en un espacio claustrofóbico (física o metafóricamente) como experimento para analizar su comportamiento y sacar a la luz la inagotable miseria mental y moral de que están compuestas, es una práctica loable. Cinematográficamente hablando, claro; televisivamente se llama “Gran hermano”. En la gran pantalla esa labor disectiva la bordó alguna vez Roman Polanski, antes de ser insípido narrador de ese thriller comercial, simple manual de supervivencia física que fue El pianista. Anteriormente a ese y otros productos dignos -pero indignos de su talento- había sido el retratista mayúsculo del ser humano y su verdadera naturaleza. Principalmente en las que son para mí con distancia sus tres mejores películas aun no gozando de la adulación que disfrutan otras: El cuchillo en el agua; Lunas de hiel y La muerte y la doncella.

 

En Interview de Steve Buscemi, asistimos casi a tiempo real a una entrevista que debe realizar de mala gana un reportero. Él es un antipático resabiado que ha vivido muchos años como corresponsal de guerra y sobrevive en uno de sus momentos periodísticos más bajos en prestigio. Ella es una escultural rubia a lo Paris Hilton, mala actriz de películas de serie B. Superficial, toxicómana y con apariencia de tonta. Apariencia.

 

Lo que le hace relamerse a uno prometiendo ser un nuevo “Polanskazo viejos tiempos” o un sorprendente y refrescante romance, se acaba disipando conforme va avanzando el metraje, debido entre otras causas a la manía innecesaria de atarse a las ya desechadas normas del teatro clásico de unidad de acción, tiempo y espacio. La tan real sensación de resaca de hablar toda la noche que a uno le quedaba en Antes del amanecer y Antes del atardecer de Linklater, se reproduce en Interview pero con un sabor de boca menos grato para el espectador, casi de migraña. Muchas escenas tienen tufillo de alargamiento del metraje o son reiteraciones, cuando no improvisaciones no cortadas. Los protagonistas, de seductores van pasando a odiosos. Rubricarla con un final de esos “inteligentes” tipo peli de suspense, para darse codazos cariñosos con el/la acompañante como diciendo: “qué listos somos que hemos visto una peli de listos” tampoco ayuda a levantar algo que podía haber rayado a mucha mayor altura.

 

Lástima porque estamos ante dos grandes actores de corte muy atrayente. Mientras que Sienna Miller tiene el don natural de combinar inteligencia y frescura con un físico espectacularmente atractivo; Steve Buscemi tiene esos mismos atributos dramáticos -más recámara- combinados… con un físico espectacularmente repulsivo; tanto como su voz. Si a ella sus genes le van a garantizar el pan en todo tipo de papeles fáciles en espera de buenos guiones, a él le aseguran un puesto inmediato en la lista de posibles malos malotes en cualquier producción de Hollywood. Aquí están ambos impecables y si se me apura, mejor ella, menos académica. Tenemos actriz. ¡Señores dólares, no la corrompan! De niñas con talento precoz que luego hacen anuncios de cosmética ya estamos saturados. Sienna tiene la desgracia de ser bella, jodidamente sexy, si tuviera la nariz más grande o una boca torcida se ganaría un abono al cine independiente, y si no interpretase tan bien y sólo fuese mona podría llegar a cualquier cosa, incluido presidenta de un país. Pero nadar en tierra de nadie, o lo que es peor, “entre dos tierras” como dirían Bumbury y su ego…

 

La película retoma un proyecto ya filmado del asesinado Theo Van Gogh, callado a tiros por unos integristas islámicos. En Interview hay constantes referencias a él y salpicaduras de pequeños homenajes. Desconozco el original, pero a Steve Buscemi se le ve mucha más desenvoltura delante de las cámaras que detrás de ellas, poniéndose a sí mismo lastres innecesarios queriendo redondear la concisión de lo contado. Los diálogos, por supuesto son muy inteligentes, al principio hasta deliciosos, y todo se deja ver con agrado y sin sueño, que no es poco. Se aprovechan las profesiones de los personajes para hacer pequeños apuntes de disección del mundo del cine, los medios, la política, la fama, la verdad…

 

El principal problema del filme es su comienzo. Precisamente porque es tan bueno y sugestivo actúa como contraste con el posterior desarrollo, y su recuerdo provoca constante nostalgia de algo que pudo haber sido. Igual sucede con los dos personajes, que de fascinarnos siendo de carne y hueso pasan a decepcionar como caricaturas.  

 

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