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LA SEÑAL
Una película de Ricardo Darín y Martín Hodara

Interpretada por:
Ricardo Darín, Diego Peretti, Julieta Díaz

 

 

 

Texto: Consuelo Sánchez Condés

 

¿Cómo se encuentra a alguien a quien se va buscando entre una multitud de personas congregadas, todas con paraguas negro (el mismo paraguas negro)? La respuesta, al final.

 

Cine negro. Pero en un color grisáceo, del gris que dan los días de lluvia; porque en 1952 todavía llovía, en la Argentina de Eva Perón agonizante.

 

Cuando una película empieza por el final, te da la tranquilidad de observar con la certeza de que los personajes que están en ese momento, van a estar durante toda la película; es como contemplar sosegadamente, y encender la luz de la atención cuando se repite lo que ya has visto al principio. Al menos hasta ese momento no habrá demasiadas sorpresas. No es como haber estado “buscando durante cinco meses a un hombre que lleva muerto seis años”...

 

Santana y Corvalán son dos detectives que realizan trabajos con métodos norteamericanos. Corvalán – Ricardo Darín- lleva el peso del argumento, y Santana –Diego Peretti (más nombrado por No sos vos, soy yo, pero visto, y disfrutado, recientemente en ¿Quién dice que es fácil? )- representa al compañero que, aunque diametralmente opuesto, presta su complicidad, en el más amplio sentido, a los desvaríos de su socio. Un poco de mafia al estilo italiano en argentina, una mujer atractiva y peligrosa, y un pez gordo noruego -no salmón, ni salmonete-, ingredientes esenciales en este tipo de cine. La cena está muy bien acompañada en la parte musical al acordeón, sin rayar en el típico tango.

 

En la escena en que ambos juegan al billar, hacia la mitad de la cinta, Santana habla de La Señal, ese indicio que hace que tu vida cambie, que unos interpretan en un gesto, en una palabra, y otros lo oyen muy adentro de su ser. Y esa seguridad de haber tenido una señal, de saber que algo importante está a punto de pasar, se refleja en lo rodadas que se suceden las cosas, en las carambolas de la vida. Y ya no la vuelvo a ver en todo el filme... ¿Estaría más reflejada esa señal, mejor reflejada, en la novela de Eduardo Mignogna en que se basa la película y cuya muerte del autor llevó a Ricardo Darín a codirigirse, junto a Martín Hodara en la dirección? Codirigir no resulta fácil, pero ellos lo manejan distribuyéndose funciones, de manera que el responsable de la parte técnica sería Hodara –se llegaron a plantear el blanco y negro, pero los contrastes de luz le dan un efecto bastante similar- y Darín trataría la parte interpretativa.

 

Las alusiones a la cercana muerte de Evita son continuas, al igual que en la obra escrita. Y aunque las mujeres interpretadas en la historia dan mala imagen al género femenino, Eva Perón subyace, aún en el delirio de la decrepitud de su juventud, como paradigma de los valores y en defensa de esa feminidad. Es una manera también de fechar el argumento, hacia mediados de julio.

 

Como anécdota, fíjense en los peinados que llevan los personajes, y luego miren los créditos.

 

Y como respuesta a la pregunta inicial, ¿cómo encontrarlo entonces? Pues con guión. O con una señal.

 

 

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