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LA VIDA DE DAVID GALE

Una película de Alan Parker

Interpretada por: Kate Winslet, Kevin Spacey, Laura Linney, Matt Craven, Leon Rippy, Rhona Mitra...

 

Texto: Ruth Bautista

 

La pena de muerte no se aplica en Europa. El mecanismo de venganza institucionalizada sí se da, sin embargo, en gran parte del mundo y quizás este año ha estado más cercano a nosotros, si cabe, siendo partícipes como hemos sido de ejecuciones repetidas mil veces a la hora de la comida. Quién no tuviera televisión. Más aún, en estos días extraños de la historia vuelven a aparecer comentarios a su favor, incluso en gente cercana, dejándola a una cuanto menos boquiabierta.

 

Por eso, cuando uno ve La Vida de David Gale algo se remueve en su interior. Porque no es un tema en situación de game over, no, la herida está todavía abierta y sangrante. Y quién sabe si algún día cicatrizará. Por eso, la película de Alan Parker no es simplemente buena y muy recomendable, sino que va un poco más allá del puro cine convirtiéndose incluso en didáctica y necesaria.

 

Hay que reconocerle los fallos también, claro está, la falta de originalidad al abordar un tema tan desgastado como la pena capital. Ya antes algunos realizaron obras maestras como Tim Robbins o entretenidas como Clint Eastwood. La elección de un único argumento, de entre los muchos posibles, para defender la abolición de la pena de muerte, se queda algo corto y  monocorde a lo largo de las dos horas largas de la película. Y la repetición ya manida de la pareja protagonista “reo – periodista que investiga el caso en el último momento para intentar evitar la ejecución”. Pero sobre todo, el mayor de los defectos de la película es convertir a los activistas que luchan contra la pena de muerte en fanáticos capaces de cualquier cosa.

 

Sin embargo, a pesar de todo esto, Alan Parker consigue realizar una magnífica película, con la ayuda inestimable de las tres joyas protagonistas, Winslet, Spacey, Linney, capaces por si solos de convertir una obra en interesante. El guión, a cargo de Charles Randolf es simple e intrincado a la vez. Presenta la historia mediante sencillos flashbacks y la adereza con giros y triquiñuelas, pequeñas trampas a lo largo del camino. El montaje sorprende por ser chocante, con momentos en los que Parker consigue sacar al espectador de la ficción, romper el hilo narrativo, despertarle en medio del “sueño fílmico”. Probablemente con la intención de que el que ve el film no se deje llevar, que frecuentemente recuerde que esto no es más que una película, que se de cuenta de que Parker es consciente de todos los puntos del párrafo anterior y los asume (sabe que la película no es original, es simple y tramposa por momentos y cree firmemente los activistas contra la pena de muerte son más inteligentes que los que él retrata, si no, no hubiera hecho esta película). Por todo ello, Parker intencionadamente maneja así el montaje. Porque quiere que tú, que ves la película, seas consciente de ello, y por lo tanto partícipe. La Vida de David Gale es un inteligente e interesante ejercicio cinematográfico.

 

Pero La Vida de David Gale no es una película dolorosa como era Pena de Muerte de Robbins, porque está hecha desde la distancia. Que Parker es londinense, recordemos, y es diferente ver la situación desde el otro lado del charco. Por lo menos, más fácil.

 

 

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